sábado, 19 de noviembre de 2011

Si usted no quiere saber qué es una revolucionaria, mejor no lea esta historia

Quiero dejar constancia de mi admiración y mi amor fraterno por la camarada Isabel Palma de Tabares, genuina heroína de Taiguaiguai y del pueblo venezolano. Agradezco a Mayra Núñez el habérmela presentado

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El escenario “macro” donde se desarrolla esta historia es el siguiente. En la margen sur del embalse de Taiguaiguai (estado Aragua, entre Cagua y Villa de Cura) suele haber inundaciones en una época del año y una sequía muy dura en la otra. En las parcelas más lejanas al embalse hay vocación agrícola y allí se producen verduras y frutales en cantidad. Pero en las más cercanas es imposible sembrar nada como no sea pasto para el ganado.
Cuando las aguas del embalse se desbordan no sólo cubren una parte de las parcelas del asentamiento, ubicado en los alrededores de la antigua hacienda El Tamarindo, sino que van a parar al río Aparo, que desemboca en el Lago de Valencia. Y allí se presenta otro drama: como en una época las aguas del lago comenzaron a retroceder y los “genios” de la ingeniería y la geología en la IV República aseguraban que iba a desaparecer, la gente empezó a colonizar lo que iba quedando seco en el veloz retroceso de las aguas. Pero ahora el lago está volviendo por lo suyo, recuperando el terreno perdido, y ahora la gente debe huir precipitadamente de los sitios donde se había instalado. Parece una historia aparte de la de Taiguaiguai, pero tiene mucho que ver.
En 2005 se decretó la emergencia en los alrededores del lago de Valencia, y entre las medidas tomadas estuvo la creación de dos trasvases: uno en Los Guayos y otro en Taiguaiguai. Un trasvase es, dicho de manera ilustrativa, una obra de ingeniería mediante la cual usted saca agua de donde sobra y la lleva para donde falta. En Taiguaiguai (donde sobra) el INDER-Hidroagrícola construyó un sistema de riego cuya tubería principal atraviesa la carretera y una montaña para llevar agua al valle de Tucutunemo (donde falta). Y antes de atravesar esa montaña, el mismo sistema beneficia a gente en el propio parcelamiento Taiguaiguai. Esto ha generado un impacto cultural y humano profundo, ya que los parceleros tendrán ahora oportunidad de replantearse el tema de las siembras y las cosechas. Antes el verano era un tormento a pesar del agua del embalse; ahora hay agua para regar en todas las épocas del año.
Alrededor de esa tubería, de ese sistema de mangueras, puntos de riego y estaciones de bombeo se levantó con toda su fuerza y su ternura la figura inmensa de Isabel Palma de Tabares.

Todo para todos; nada para ella

Isabel (o Miriam, como por alguna razón la llamaban y se hacía llamar) vivía con su esposo, José Tabares, en una precaria vivienda hecha de láminas de zinc. El sustento se lo ganaban de la venta del queso que producían, producto del ordeño de unas pocas vacas, en una parcela muy cercana al embalse. Es de las que se inundan en el invierno y queda totalmente estéril en el tiempo de sequía. Son cuatro hectáreas de las que, en tiempo de lluvia, queda seco apenas un cuarto de hectárea. Ellos habían hecho una casita de bloque en esa parcela y en una de las inundaciones la perdieron con todo lo que tenían adentro.
Líder y organizadora natural de su gente, dedicó buena parte de su vida a gestionar para todos los sectores los servicios de los que hoy disfrutan. A sus gestiones se debe que hayan instalado allí la luz eléctrica, que las autoridades hayan hecho transitable la vialidad y construido dos puentes que permiten cruzar el río Las Minas; a sus diligencias se debe que haya entrado al sector la Misión Madres del Barrio, que se haya puesto en funcionamiento el preescolar de La Majada; le consiguió prótesis y beneficios a discapacitados, pensiones para ancianos, aportes para fiestas infantiles.
Todos los testimonios recogidos en la zona donde Isabel vivió e hizo activismo comunitario (una zona gigantesca: el asentamiento Taiguaiguai, mil hectáreas donde habitan unas 6.500 personas, que incluye entre sus sectores a La Majada, Tamborón, Bella Vista, Múcura I y II, Santa María, Gamarra, La Cuadra y otras) dicen exactamente lo mismo, incluso casi siempre con las mismas palabras: que era una mujer entregada al servicio de la comunidad, que era incansable, que siempre conseguía beneficios para sus vecinos y nunca para ella.
Dicen también que tenía gran cantidad de contactos y habilidad para acercarse a las altas autoridades municipales y estadales, y cuando uno ve la barraca donde vivió con su esposo se da cuenta de lo que significa la vocación de servicio. Isabel nunca obtuvo nada personal ni familiarmente, como no fueran algunas satisfacciones colectivas.

El trabajo del esposo

De José Tabares, el esposo, toda la comunidad tiene más o menos la misma percepción: se trata de un señor silencioso y trabajador cuya misión más importante era facilitarle a Isabel la participación en todas las actividades de organización de la comunidad. José nunca se opuso a que su mujer llevara ese ritmo y esa forma de vida. Él se dedicaba a trabajar en su parcela mientras ella iba por todo el asentamiento, dedicada a resolver problemas, a servir de enlace entre la comunidad y el Gobierno, a agitar y participar en cuanto programa gubernamental llegaba o hacía falta que llegara.
Poca gente lo había oído hablar o había visto hacer otra cosa distinta que ocuparse de su terrenito y de buscar a Isabel al final de la tarde o en la noche, todos los días. Pero al conocerlo uno se da cuenta de que no tiene problema alguno para echar cuentos. “Yo la conocí en Cagua, de donde ella era y donde yo vivía. Yo la conocía hace tiempo, desde los años 70. Un día iba pasando por el frente de su casa y nos zumbamos un piropazo, ahí empezó todo. Nos enamoramos, nos casamos en el año 85. Tuvimos dos hijos que se murieron muy chiquitos. El que nos queda es un hijo de ella que ya tiene 30 años, a ese lo criamos juntos, así que ese es hijo mío”.
Todo un resumen de la relación de pareja, para luego pasar a hablar de la faceta de activista de su esposa con admiración. “Ella estaba muy contenta. Cuando el Gobierno empezó a meter tuberías ella lo organizó todo para que hicieran los trabajos primero en otras parcelas. Como había que hacer unas pruebas y la laguna estaba muy crecida y la parcela de nosotros estaba inundada, ella dijo que hicieran esas pruebas en el terreno de Sandra y Angel, que tienen su parcela sequita”. Entre Tamborón y La Majada se beneficiarían poco después 31 parcelas más, antes que la suya. Ella estuvo allí cuando realizaron esa prueba del sistema de riego; abrieron la llave para que los vecinos vieran cómo funcionaba, salió el chorro de agua, y eso fue lo único que alcanzó a ver Isabel.

Nada de médicos

Hacia agosto ella se empezó a sentir mal. “En los últimos tiempos sentía cansancio y un estrés y ella se lo curaba con un guarapo de malojillo”, cuenta José. Luego del guarapo sentía cierto alivio y entonces decía: “¿Viste que no hace falta ir al médico?”. Efectivamente, después del te y el descanso ella volvía a salir a la calle a trabajar por su gente. “En el último tiempo repetía mucho, ‘Yo quiero que se resuelva el problema de las vías, que el Presidente le haga las casas que les prometió a la gente de La Majada, pa que no digan que yo soy embustera’”.

El día que comenzó el censo de población, en septiembre, salió a empadronar por las parcelas y regresó a las 3 de la tarde, más temprano que nunca. Esa noche, martes 13, finalmente aceptó que la llevaran al CDI de Villa de Cura. Estaba muy débil y los exámenes revelaron que tenía muy bajas las plaquetas. Los médicos dijeron que parecía dengue, pero no mostraba los síntomas. Fue trasladada al hospital.
El jueves 15, pocos días después de ver las pruebas del sistema de riego, falleció de un infarto. Tenía apenas 57 años de edad.




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Apéndices



En su memoria

Testimonio conjunto de las braceras (todavía esclavas de hijos de puta dueños de haciendas, pero en proceso de dignificación a través de su trabajo de organización en el Consejo Comunal de Múcura I)) Leiva Acosta, Ofelia Villalobos, Yolimar Acosta, Juana Lovera, Alix Torres:


La conocimos antes del 2004, ese año se conformó el Consejo Comunal. Como eran pocas personas, se hubo que hacer un CC de 3 sectores juntos para poder completar las 200 personas. Se hizo amiga de todo el mundo, todo el mundo la conocía, estaba disponible todo el tiempo para salir a ayudar. Les decía las cosas a la gente en su cara como era y eso le caía mal a alguna gente. Pero eso es lo mejor, decir las cosas como son. Ayudaba a todo el mundo pero con la verdad por delante. Una vez estuvimos en la Gobernación hasta las 10 de la noche para que nos dieran 500 bolos para la fiesta del Día del Niño, tuvimos que venirnos en cola desde Maracay. Pareciera simple, pero ella nos sacó el RIF a toditos, para ahorrarnos el trabajo de madrugar. Ella nunca estaba cansada. Siempre estaba disponible. Las mujeres de madres del barrio todavía están cobrando las pensiones desde el 2005 que hicimos ese censo; les consiguió beneficios a los pensionados. Les mejoró la calidad de vida de esas personas de la tercera edad. Y ella no fue nunca beneficiaria de nada. A veces por andar haciendo diligencias no podía vender los quesos, que era de lo que vivía.

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Hilda de Contreras:

Ella pasaba por mi casa todos los días, era su parada donde esperaba el bus. Era muy amable, dulce, generosa, pendiente de todo el mundo y ella no se involucraba en nada.
A mí me operaron del corazón gracias a sus diligencias. Eran 192 millones para ponerme un aparato y no teníamos los recursos. Nos ayudó a introducir la petición en la Fundación Pueblo Soberano y me operaron en el cardiológico de Maracay. Con un beneficio del presidente. Fue en el 2007. Cuando murió estaba consiguiendo recursos para otra operación que hay que hacerme.

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Un homenaje


El Gobierno Bolivariano recuperó, en 2009, la antigua hacienda El Tamarindo, unas 350 hectáreas donde funciona ahora una Unidad de Producción Socialista. Isabel de Tabares formó parte del Comité de Infraestructura, de parte de la comunidad, que hizo el diagnóstico participativo conjunto. Autoridades de Hidroagrícola, conjuntamente con la comunidad, evalúan la posibilidad de llamar a esa UPS con el nombre de Isabel Palma de Tabares, en honor de la luchadora social.

5 comentarios:

RomRod dijo...

Es triste que haya sucumbido a la enfermedad tan joven. Pero eso le pasa a la gente grande y desprendida que todo lo da por los demás, terminan descuidando la salud propia. Un gran homenaje que la hacienda El Tamarindo lleve ahora su nombre. Así siempre la recordaremos. Gracias por tu artículo.

More dijo...

No dejo de pensar en José, en lo triste que debe estar, en lo solo que se debe sentir, a lo mejor se haya quedado en esa hora del día en que la iba a buscar...
qué jodida es la muerte.
gracias por esta historia.
cariños para ti.

Maria Fernanda Ruette dijo...

gracias por estas entradas a la tierra humana, siempre viva y revolucionaria; mas bien invisible para nosotros citadinos egocentricos.

Anónimo dijo...

Después de, recrear, ilutrar y fortalecer,como "Guarataro del Guaire". mi psiquis, mi subconciente, mi corazón y mi conciencia guaratareña,con la lectura de la fina semblanza sobre la "HEROINA DE TAIGUAIGUAI" solo me queda,de gozo patriótico,enviar, al apreciado universo mediático que visita estas páginas,mi más cara sonrisa expresada así:
"(...)Normalmente la sonrisa se última para expresa simpatía, alegría o felicidad.
El poder de una sonrisa.
El poder de una sonrisa.
La sonrisa se puede utilizar para hacer que las situaciones de tensión sean más llevaderas. Una sonrisa atrae la de los demás y es una forma de relajar la tensión, Por otra parte, tiene efecto terapéutico, se ha observado que cuando se les pedía a personas que sintieran deprimidas o pesimistas, que imitaran la sonrisa de los demás, declaraban sentirse más felices.
La sonrisa «al igual que el bostezo» es contagiosa.
La sonrisa está, además, influida por el poder que tiene lugar en una relación.
También esta bastante comprobado que la sonrisa es a la vez causa y efecto.
El mero hecho de sonreír ayuda a elevar elestado de ánimo. [1]
Aprende a sonreir.
Aprende a sonreír.
En el taoísmo relacionas las emociones negativas con la energía de bajo nivel. Muchas personas llevan una vida llena de ira, tristeza, depresión, miedo, preocupación y otras variantes de la energía negativa. Estos tipos de energía están llamados a causar enfermedades crónicas y a quitárnosla mayor parte de nuestra fuerza vital. La sonrisa interior es una verdadera sonrisa dirigida a todas las partes del cuerpo, incluyendo los órganos, glándulas y músculos, así como el sistema nervioso. Produce energía de alto nivel capaz de curar y de ser transformada a veces incluso en un nivel de energía superior.
En la antigua China, los Maestros taoístas ya conocían el poder de la energía de la sonrisa. Practicaban la sonrisa interior, para mover la energía y producir un alto nivel de ésta y obtenían como resultado salud, felicidad y longevidad.
Sonreírse a sí mismo es como dejarse acariciar por el amor, y el amor puede curar y rejuvenecer. [2]
No culpe a los demás de su cambio de ánimo, si estaba feliz y de pronto algo paso...recuerde que nadie puede robarle la sonrisa sino que usted le da el poder de borrarla. Pero no olvide que tanto el poder como la sonrisa le pertenecen y solo usted decides que hacer con ellos(...)"
Roxelis Ávila.
Bibliografía consultada.
[1]"Homo Komunikator. Comunicacion practica y sus secretos" JD Roman.
[2]"Sistemas taoístas para transformar el estrés en vitalidad" Mantak Chia


Lidice Ortega dijo...

Viejito! Qué historia y qué mujer. Leyendo me acordé de mi Isabel, mi abuela que daba todo por lo que creía.¿ Isabel será la marca de un tipo de mujer? A mi abuela también se le cansó el corazón de tanta fuerza física y mental. Grande la heroína y grande que no se quede en el silencio de las montañas. Gracias