Lo que sigue son retazos de una discusión levantada en facebook a partir de una reflexión de María Alejandra Rendón. Digo: el origen de este artículo fue la respuesta o comentario que opuse a una reflexión de ella. Pero como (y aunque) su argumento se lo he leído y oído tantas veces a tantas personas (militantes feministas la mayoría de ellas) me parece injusto presentar esto como una descarga a su persona o a su juicio. Pero sí me parece pertinente mostrar su escrito, a manera de introducción:
- A aquellos amigos que se hacen llamar revolucionarios y distribuyen fotos de mujeres desnudas por este medio quiero decirles, sin aras de reconocerlos a ustedes como pricipales agentes opresores del género femenino, que la mujer es una belleza totalizada y no es bella sólo por ser mujer y menos por sus cualidades físicas. Debemos entre todos liberarlas de la aberracion de someterlas al criterio de objetos, cosificarlas. Esa no es una tarea de los revolucionarios solamente, sino de la humanidad contenedora de una masa superior de mujeres hermosas por como aman, sienten y se entregan a la sociedad que las explota, las humilla y las invisibiliza como seres humanos. No somos una mercancía, somos sujetos de transformación, con la demanda histórica de ser reconocidas como tal. Somos trabajadoras todas de la sociedad en la jugamos singulares e históricos papeles. Hay mujeres "bellas" según la lógica estética occidental contemporánea, ustedes pueden ser dóciles y sentirse supremamente atraídos por la misma, pero no nos prostituyan más. Suficiente ha sido que nos usen para vender hasta un corta uñas o un motor automotriz, utilizando nuestros cuerpos para la presuación y el sometimiento a la cultura del consumo. Reflexionemos sobre esto porque el reconocimiento de la mujer en su concepto más socializado posible es tarea de los hombres y mujeres, todos reproductores de la cultura patriarcal, que naturaliza nuestra supuesta "fragilidad" e "inferioridad".
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En efecto, ya son varias las mujeres a quienes he oído responder ofendidas cuando uno celebra o tan siquiera alude a su belleza (física; ¿a cuál más?). Uno pudiera comentar, nomás para atizar y provocar, que algunas de ellas consideran un insulto el que se les reconozca hermosas. Pero la discusión es más importante y profunda que eso. Aunque algunas posturas extremas padezcan de un problema más bien simple de solucionar: el confundir belleza con valía.
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El disfrute de la belleza femenina no es un invento de machos ni de machistas venezolanos. El proceso químico que lleva al hombre a conmoverse y a reaccionar con placer, morbo y excitación en presencia de una hembra desnuda tiene muchos miles de años sobre la tierra, y a ese impulso le debemos, entre otras cosas, la proliferación de la especie en este planeta. Es un proceso NATURAL, y yo la verdad no creo que reprimirlo sea más civilizado o de avanzada que admitir que nos causa placer.
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Por muy prosaico o primitivo que te suene, eso de "belleza" se refiere exclusivamente al aspecto físico y químico que deviene atracción: una orquídea no es así porque Osmel Souza lo decretó sino porque si se pareciera a Marta Colomina no atraería insectos sino zamuros. Y de bolas que es primitivo el acto: tiene millones de años sobre la tierra y es anterior a toda forma social. Es un proceso anterior a los valores sociales y civilizatorios que muchas feministas invocan. Es un despropósito eso de que uno debe considerar a las mujeres "hermosas por como aman, sienten y se entregan a la sociedad que las explota". No señora: a esas mujeres uno las encuentra valiosas, no necesariamente hermosas. La belleza se refiere al magnetismo sensual que empuja al ser humano hacia los placeres carnales, no al reconocimiento de valores revolucionarios. Eso que llaman "sensualidad" es algo que involucra exclusivamente a los sentidos (por eso se llama así), no a la política ni a las luchas de liberación de los pueblos.
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Es cierto que el capitalismo ha convertido también a la belleza y a los desnudos en mercancía (como a todo), pero no creo que en presencia de una mujer desnuda uno deba voltear a otro lado y decir "No señor, hasta que no me demuestre cuánto ha leído o qué opina del Frente de Liberación de Mozambique no disfrutaré de su belleza". Hay matices y variaciones en la contemplación de un cuerpo, sí: está por un lado la compra-venta de la imagen corporal de hombres y mujeres, pero está también la actitud extrema de pretender que uno se sienta culpable si se tropieza con una mujer bonita y se le quede mirando por más de cinco segundos.
Seguramente hay un punto de equilibrio o límite donde es posible la convivencia entre el disfrute visual o carnal y el respeto. En busca de ese límite, he aceptado del texto de María Alejandra esta declaración: "debemos entre todos liberarlas (a las mujeres) de la aberracion de someterlas al criterio de objetos... cosificarlas". Le he pedido a cambio que "me compre" esta: No es reaccionario ni machista ni retrógrado ni grosero ni asqueroso que a uno le guste la mujer de la fotografía de arriba (diga lo que diga la pantaleta):
el disfrute de la belleza es un proceso químico y su existencia es anterior a la palabra, a las sociedades y a la explotación. Por eso no tiene sentido la pregunta "cuando tu dices una mujer es bella a que te refieres?".
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Para responder una pregunta como la anterior tendría que hacerle a quien la formula una exposición multisensorial, prestarle mis sentidos. Nadie tiene palabras para explicar por qué unas mujeres le parecen bellas y otras no, ni está en la obligación de mezclar el placer de los sentidos con los valores éticos o ideas políticas para evitar que lo llamen machista seguidor de patrones y reproductor de los mecanismos de opresión.
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Claro que no hay un criterio universal para "medir" la belleza. A mí me gustan (físicamente) mujeres que a otras personas no les gustan, y a mucha gente le gustan mujeres que a mí no. No se trata de crucificar a unas y convertir en diosas (Canales) a otras, pero sí de dejar claro que hay mujeres bonitas independientemente de lo que sale por su boca cuando la abren, de lo que hacen a diario con sus vidas y las de otros, o independientemente de si les da la gana o no abrir la boca en presencia de uno. Y sí: hay mujeres muy valiosas e importantes para su gente y para la humanidad que no son bellas. Tal vez atractivas por cierto especial magnetismo: me bajan las defensas ciertas octogenarias desvencijadas por el tiempo y los padeceres, pero formidables en su destrucción o entereza, doñas cocineras y esclavas adoradas por generaciones de hijos y nietos: mujeres arrechas y admirables.
¿Alguien recuerda lo que fueron y cómo fueron La Pasionaria y la recién fallecida Chavela Vargas en sus años finales? ¿Verdad que nos estremece la evocación de Celia Cruz y Edith Piaf? Noticias: eso que nos atrae de las mujeres mencionadas no es hermosura, no es belleza: es valía, y a veces es calidad. Y en cierta forma (en todos los casos excepto el de La Pasionaria) embrujo tramposo: téngase también en cuenta que la música es una fábrica de seducciones, y que carajos espantosamente feos como Trino Mora o Cheo García tuvieron más sexo que cualquier otro feo sin dotes artísticas.
¿Alguien recuerda lo que fueron y cómo fueron La Pasionaria y la recién fallecida Chavela Vargas en sus años finales? ¿Verdad que nos estremece la evocación de Celia Cruz y Edith Piaf? Noticias: eso que nos atrae de las mujeres mencionadas no es hermosura, no es belleza: es valía, y a veces es calidad. Y en cierta forma (en todos los casos excepto el de La Pasionaria) embrujo tramposo: téngase también en cuenta que la música es una fábrica de seducciones, y que carajos espantosamente feos como Trino Mora o Cheo García tuvieron más sexo que cualquier otro feo sin dotes artísticas.
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Tal vez (y muy probablemente) nuestros peculiares giros del lenguaje nos tiendan una emboscada en esta materia. Porque resulta que uno llama "bonitas" no sólo a las cosas o personas por su buen ver, sino porque nos generan ternura, placer, estremecimiento o felicidad (gente bonita, lindo paseo, bello poema, hermosos recuerdos). De la misma manera llamamos "sabroso" a algo que nos produce un placer no necesariamente gustativo: música sabrosa (no es de gratis que la salsa se llame como se llama), un baño sabroso, una caraja que está rica o divina; todos hemos dormido "sabroso", y preguntarse qué tiene que ver el sueño con el sentido del gusto es como preguntarse qué tiene que ver el culo con las pestañas. ¿Y qué tal la expresión está buena (o bueno)?
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Pero, apartados de las trampas del lenguaje, la belleza es una cosa (un proceso biológico) y la política y la ética son otras (procesos sociales y civilizatorios).
¿Soy un machista moldeado por el capitalismo porque me gusta Shakira? Ah bueno, pues mala leche.