lunes, 31 de diciembre de 2012

El hijo del Pueblo

Querido y golpeado camarada Hugo: mi último artículo de 2012 va para ti. Seguramente no lo leerás, pero sé que estas cosas han estado revoloteándote en la mente, porque más de una vez las has gritado a los vientos. Parten de esta premisa: aunque a uno, ateo o incrédulo, a veces le provoca salir de pazguato a pedirte la bendición (una manera muy nuestra, muy sembrada en nuestra alma tan española como cimarrona, de dar las gracias y profesar respeto) tú no eres el papá (o mamá) de nosotros, no eres el taita del pueblo. Tú eres hijo de este pueblo. Eres hijo de esta historia a veces violenta y a veces cantarina. Así que en vez de padre vienes a ser algo así como hermano nuestro.
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La idea viene galopando hace rato entre quienes hemos crecido en conciencia, y creo que fue Roland Denis quien la resumió así, como la sintetiza el título. A esa reflexión tan simple y obvia y al mismo tan profunda e irrebatible provoca agregarle una serie de detalles.
Por ejemplo, que  te diferencias de tantos taitas (caudillos, jefes, presidentes, ídolos, dirigentes) de nuestro largo proceso, en que muchos de aquellos llegaron y fungieron como conductores sin ser de los nuestros, de nuestra clase o procedencia. Boves era asturiano, Bolívar también más español que americano y además aristócrata; a Páez lo delataba el fenotipo catire y la vena goda, Zamora era rico y dueño de esclavos; de los demás bisontes mandamases de los siglos 19 y 20 muchos provinieron de nuestra entraña pero no dudaron en traicionarla, y jamás llegaron ni llegarán al pedestal que el cariño de las multitudes les reserva a los genuinos hijos devenidos conductores.
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¿A qué viene esto, precisamente en esta hora de compartir contigo tu dolor, que también es nuestro? Ni más ni menos, mi pana, vengo a echarte un par de chismes. A mostrarte una preocupación y un hastío, pero también una esperanza. Esperanza: esa cosa que uno, que ha sido jugador, lo lleva a poner el resto sobre la mesa así parezca que no hay posibilidades de ganar. A ti te gusta en esos casos usar la expresión Jugarse a Rosalinda. Y también una vez soltaste a manera de desafío: "O como chigüire o muero arponiao". Pues en esa andamos algunos: viendo dos o tres vainas frágiles o torcidas en nuestro proyecto, pero apostando a que, se enderecen o se terminen de partir, la jugada sigue siendo la que nos andas proponiendo desde 1998 (o desde 2006-2007, que es todavía más emocionante).
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Primer chisme: todavía hay gente nuestra que cree que tú eres nuestro papá, y que en tal carácter debemos dejar que lo conduzcas, lo decidas, lo evalúes y lo arriesgues todo, mientras nosotros nos dedicamos a aplaudir y a obedecer. Ah, y a pagar impuestos: nosotros pagamos y tus funcionarios nos hacen la Revolución.
Cositas tanto o más graves: también hay gente nuestra que cree que tú debes ser presidente para siempre porque sin ti se detiene la Revolución; gente que cree que decir Revolución es lo mismo que decir Gobierno de Chávez y por lo tanto anda aterrorizada porque cree que si Chávez no gobierna entonces se acaba la Revolución. Gente que no entendió nunca tu proyecto ni la propuesta "Democracia Participativa y Protagónica", y prefiere seguir diciendo que esto no es una Revolución porque todavía hay burgueses y porque uno camina por las calles y se encuentra un poco de MacDonalds. Compas que no entendieron (y ya no lo entenderán, ya se les hizo tarde) que tu llamado en 1997 no fue una oferta electoral sino una invitación a la acción. Traduzco: gente que no comprendió que en aquel 1997 tú no nos prometiste hacer una Revolución, sino que nos invitaste a hacerla juntos. Panas queridos que reclaman: "La Revolución me falló porque hay huecos en la calle, hay delincuencia, la escuela se está cayendo, el hospital no funciona, hay apagones", y a quienes toca gritarles en la cara: "Bueno, marico, pon a funcionar con tu gente los comités de Seguridad, Obras, Salud y Contraloría". Pero no: parece que no hemos superado la etapa infantil esa en la cual el Gobierno debe resolver esos y otros problemas mientras nosotros nos vamos de rumba o nos acostamos a dormir.
Nos la pasamos clamando por gerentes eficientes, por soluciones del Estado y las Corporaciones, y no nos percatamos de que tu propuesta consiste en ir prescindiendo de las Corporaciones y del Estado e ir construyendo gobiernos comunales en cada barrio, en cada caserío, cuadra y edificio.
Gente nuestra, y mucho pueblo antichavista, que no logró entender algo esencial: que el meollito del asunto, el cogollo central de todo ese peo de mantenerte en Miraflores, no consiste en el solo hecho de tener a alguien que nos gobierne sino que (maldita sea, por qué ha sido tan difícil entenderlo):

NOS PERMITE Y NOS INVITA A GOBERNARNOS

Pero no, el coñisimo e la madre: preferimos seguir creyendo que la Revolución se hace en Miraflores y no en la puta calle, el puto lugar de trabajo, el puto lugar donde estudiamos y bregamos: donde hacemos vida.
Muchos de nosotros siguen creyendo que la idea de volver a ganar gobernaciones y alcaldías es fortalecer esas instancias de Gobierno y de Poder. Se les hizo tarde (insisto): nunca entenderán que la idea de poner en esos espacios a chavistas leales no es atornillarlos en esos cargos sino fortalecer a los espacios que los sustituirán poco a poco a lo largo del siglo: las Comunas.
Tan vivos que parecemos y no nos damos cuenta de que para seguir dando pasos revolucionarios es preciso 1) ganar o conservar espacios de poder, y 2) evitar que los ricos y sus aliados instrumentales accedan a esas instancias. Pero que eso no significa de ninguna manera que el proyecto chavista consiste en tener un día todas las gobernaciones y blindarlas para hacerlas eternamente chavistas e inconmovibles. Nos ha costado mucho trabajo, camarada hermano, comprender que para construir una sociedad es preciso demoler la que hay, y que eso es un trabajo lento y de generaciones, pero que hay que visualizar ya: ¿cómo mother fucker vamos a ir hacia un Estado Comunal si antes no destruimos las instancias del estado burgués?
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Sospecha: hay compas que creen que si algo no ocurre a nivel nacional entonces no es revolucionario. Que sólo cuando un Gobierno destruye a los empresarios hay Revolución.  Hace poco les mostraba a unos señores intelectuales marxistas uno de los ejemplos reales de construcción de una comuna, actual y vivo en la comunidad campesina de El Zancudo, estado Apure (tracciondesangre.blogspot.com/2012/09/historia-de-una-gente-una-laguna-y-unas.html) y les mereció desprecio: les pareció que es un caso microscópico que no acabará con el capitalismo; esto, porque desdeñan el impulso humano de difusión, reproducción y mejoramiento de experiencias. Creen que nada puede mejorarse, que todo nace y se momifica para siempre. Ellos creen que después de Lenin ya no hay más historia, que todo tiene que ser como la URSS o es reaccionario. A la formidable experiencia revolucionaria de El Zancudo la llamaron experiencia hippie. Es normal: los intelectuales burgueses, incluidos los que cobran por leer y repetir libros de Carlos Marx, nunca sabrán cuál es la diferencia entre un hippie y un campesino. Desconocen el país y al pueblo que pretenden gobernar, y pretenden someterlo a un presunto "experimento científico" contenido en manuales decimonónicos y no en nuestra realidad objetiva.
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Te decía que entre las cosas que se nos han hecho difíciles, compa, está esa de acostumbrarnos a la idea de que algún día (en 2013, 2068, 2115 o 2342) ya tú no vas a ser Presidente de la República y sin embargo la Revolución debe continuar. Y más: algún día el antichavismo proyanqui volverá a retomar el control de ese Estado burgués que hemos tardado en demoler (porque el signo de nuestra revolución es la lentitud) y sin embargo los revolucionarios que estemos o estén vivos para cuando eso ocurra deben o debemos mantener viva la llama de la Revolución venezolana. Porque la Revolución no es una gestión de Gobierno: la Revolución es la lucha contra los mecanismos, estructuras, individuos, conductas y factores que quieren mantener vivo el capitalismo.
Hoy es relativamente cómodo hacer la revolución o sentir que uno anda en eso; pero llegará el momento en que hacer la Revolución será tan trágico como lo fue antes aquí y como lo es en otros lugares del planeta: una misión dolorosa, criminalizada, perseguida, proscrita; por hacer la Revolución nos buscarán los cuerpos de "seguridad", nos allanarán, encarcelarán, desaparecerán. Para un compañero lo suficientemente afortunado o distraído la noción hacer la Revolución puede significar hoy algo cómodo, bien visto y a veces remunerado. Vendrá el momento en que esa noción olerá a sangre y a tragedia. Pero habrá que seguir haciéndola. Ya no tendremos a VTV ni a los medios del Estado difundiendo nuestras pequeñas gestas comunitarias sino señalándolas como peligrosos gérmenes de comunismo y el terrorismo; ya no tendremos funcionarios aliados sino enemigos aplastantes. Imaginemos a Globovisión reproducido y multiplicado en las señales de VTV, Telesur y Vive: contra eso deberemos pelear. Ya se verá cómo, pero habrá que hacerlo.
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En este momento de rumores e incertidumbre yo mantengo las dos o tres reflexiones que vengo haciendo desde 2006, en el sentido de que tú no tienes que inmolarte ni seguir alimentándonos la idea de que serás nuestro presidente por toda la eternidad. Por ahí asomaste la posibilidad de que Nicolás Maduro te suceda en la Presidencia; creo que como medida para evitar que un cachorro ultraderechista proempresarial está bien. Ya veremos si Nicolás pasa las pruebas del temple, la habilidad y el apego al proyecto, pero de momento no tendré problema en difundir la convocatoria a darle el mandato al camarada, para evitar que Estados Unidos regrese por lo que considera suyo.
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Estos son los titulares: estás en la pelea, en tu pelea, en la que te juegas la vida. Ocúpate de ella, nosotros mientras tanto nos ocupamos de los bichos equivocaos que andan zamureando en estos días. En esa dramática alocución en la que le diste el espaldarazo a Nicolás demostraste el coraje y el sentido común suficientes para plantearlo como cosa posible: compa, si el cuerpo te pide descanso dale descanso, ya no tienes ninguna obligación con nosotros ni con nadie. Te prefiero vivo y en el chinchorro que anhelas, con la brisita llanera taladrando el mosquitero, y no sacrificándote por nosotros, que ya bastante grandecitos estamos. ¿Y la derecha que querrá venir por ti para hacerte pagar tu lealtad al pueblo? Después te cuento la sorpresa que les tenemos.
Mientras tanto, no tienes que seguir haciendo el papel de Padre nuestro, que no lo eres: tú eres hijo de este pueblo, y eso contiene una hermosa noticia: así como te parió a ti, este pueblo ha parido y seguirá pariendo carajos y carajas más arrechos y arrechas que tú. Puede que tardemos décadas o siglos antes de ver a otro de esos hijos formidables en la Presidencia de la República. Pero mientras la Historia nos lleva de nuevo a ese momento luminoso tus hermanos nos miraremos unos a otros, nos reconoceremos en esa hermandad que da la lucha de los pobres, y entonces te descubriremos multiplicado por muchos; con la autoestima alta, limpia y purificada por estos años de rebelión, nos asomaremos en ese espejo venezolano y te veremos, Chávez, reproducido en el carajito jodedor de la escuela, en la vieja que hace el mercado y regresa al rancho reventada de várices; Chávez en el jugador de truco y bolas criollas que en cada frase suelta chorros de ingenio y risotadas; Chávez en los cantores y raperos que proliferan tanto como sus coplas, líricas y versos; Chávez en la rebelión del taxista y el motorizado que en la rabia de su caos anuncian tempestades; Chávez en la tristeza de la puta y en los pequeños éxitos del ama de casa; Chávez en el albañil y en el que siembra la tierra; Chávez en los pescadores, artesanos y curanderos; Chávez en la música, en los vagos y nómadas; Chávez en la pobreza que generará otros Chávez; Chávez en las religiones blancas y en las de la resistencia; Chávez sentado en el anca de la danta y abrazado a la cintura de María Lionza, Chávez en el malandro y en el que estudia porque cree que en los libros está la salvación contra la ignorancia; Chávez en nuestras equivocaciones, contradicciones y aciertos; Chávez en todos nosotros, los que ya más nunca abandonaremos las calles.

viernes, 28 de diciembre de 2012

El peligroso vendedor de cambures que la DIM arrestó en Altamira de Cáceres

Oírlo en la voz de Rafael Martínez Arteaga (El Cazador Novato) es uno de esos acontecimientos que no se olvidan. Me tocó escucharlo (y lamentar no haber encendido una maldita cámara o grabador) en ese bonito pueblo que en la alborada del estado Barinas fue su primera capital.
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Se lo llevaron unos amigos de Barinas: un tipo flaco y jipato que respondía al nombre de Diego. La casa de Rafael Martínez, El Cazador Novato, es de esas que permanecen abiertas a la espera de amigos, conocidos y curiosos. Este Diego no entraba en ninguna de esas categorías, pero bastó una conversa de pocos minutos y la declaración de que él y su esposa querían un espacio suficiente para dormir y dedicarse a trabajar la tierra, y Rafael les indicó un cuarto detrás de su casa, allá en el sector La Quinta, a un par de kilómetros de Altamira de Cáceres. Diego y su mujer echaron un ojo y eso fue todo: el Cazador tenía nuevos vecinos (y no sólo inquilinos). 
Para completar el cuadro y la entrada en armonía, el Diego (quien se presentó como abogado ecuatoriano) resultó ser cantor y compositor. Muy buen cantor y mejor compositor. El Cazador, quien carga encima la fama esa de escopetero sin puntería, pero que cuando le pone el ojo y el oído a un cantor éste termina convirtiéndose en cantante fundamental, emblema o leyenda de la canta llanera (Reynaldo Armas, Dámaso Figueredo, Reyna Lucero, docenas más) todavía hoy se lleva la mano a la nuca cuando se acuerda de las melodías que su nuevo vecino le sacó a la garganta y a la guitarra: "Yo me preguntaba de dónde había salido ese señor y por qué no estaba sonando en todas las radios. Tenía a Alí Primera en un pedestal y componía varias canciones al mes".
Lo otro que conmovió al Cazador fueron las reflexiones y análisis políticos del visitante. Cualquier tema o comentario simple sobre las relaciones entre Colombia y Venezuela que se ponía en la mesa, el Diego la desmenuzaba en mil fragmentos que al juntarse daban cuenta de un rompecabezas geopolítico complejo pero clarísimo. El Cazador le mostraba una enredadera en el monte y el otro la picaba en trocitos y detrás aparecía la selva completa. "Y por qué este carajo que sabe tanto se vino a este pueblo a pelar bolas", seguía preguntándose el Cazador. Mala puntería. Más de una vez Diego le preguntó a su anfitrión qué opinión le merecía la guerrilla colombiana. El Cazador se lo decía claramente: "Me gusta más la revolución que estamos haciendo en Venezuela. Aquí no necesitamos secuestrar a nadie para hacer la revolución". Diego escuchaba y guardaba silencio.
Los demás vecinos de La Quinta también se fueron convirtiendo en asiduo auditorio para oírlo decir sencillos y complejos discursos, y cantar. Otro dato insólito: su sencillez, la forma en que se ganaba la vida: recogía los cambures de un conuco que él mismo trabajaba dentro de la parcela del Cazador, y los subía a la orilla de la carretera para venderlos. Con el producto de esa venta iba a Altamira y compraba alimentos para él y su mujer en Mercal. A veces la venta de los cambures no le alcanzaba para comprar para todo el mes y el Cazador le completaba o le prestaba el dinero que le faltaba. "Ese conuquero era muy trabajador y muy inteligente, yo lo ayudaba con mucho gusto". Varios meses tuvieron para compartir saberes y canciones.
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Rafael Martínez, El Cazador, nos muestra la habitación para completar una imagen que no se puede decir con palabras: "Aquí vivía Diego con su mujer. Con esto se conformaba ese hombre para vivir. De aquí se lo llevaron de madrugada". Un cuarto de 4 por 6, una cama, un estante y a un costado un túnel por donde baja el agua cuando llueve. Un cuadro que uno llamaría pobreza si no conociera la diferencia entre ésta y la humildad.
La madrugada de la que habla el Cazador Novato es la del 31 de mayo de 2011. Ese día llegaron dos camionetas Hilux y de ellas se bajaron diez hombres con armas automáticas. Entraron a la casa, dieron con la pequeña habitación donde dormían el conuquero y su mujer y se los llevaron. El Cazador estaba entonces en Barinas pero su hermano le contó todo; a la mujer la soltaron en el puente, a unos kilómetros del pueblo, con las manos atadas a la espalda con alambre. Al día siguiente comenzó a difundirse por Internet la noticia de que la División de Inteligencia Militar había capturado a un guerrillero de las FARC en Barinas. Más específicamente en Altamira de Cáceres. Exactamente: en el cuartico trasero de la casa de Rafael Martínez, El Cazador Novato. Y el guerrillero capturado era conocido por su alias, Julián Conrado.
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Días después los cuerpos de seguridad del estado le hicieron una visita domiciliaria al Cazador. Le hicieron varias preguntas, respetuosamente y sin violencia por tratarse de un personaje importante de la cultura llanera. Él respondió todo con franqueza y claridad. No sabía que Diego se hacía llamar Julián Conrado ni que era guerrillero. Hasta que le hicieron la pregunta que parecía crucial:

--¿Usted sabe la clase de problema en el que está metido?
--No sé, dígamelo usted.
--Usted tenía escondido en su casa a un fugitivo de la justicia colombiana.
--Bueno -ripostó el Cazador-, entonces dígame una cosa. ¿Ese señor estaba armado cuando lo capturaron?
--No, no estaba armado.
--Ah bueno, entonces no tengo ningún problema, porque yo estaba cumpliendo con una orden del comandante Chávez: soldado de cualquier fuerza regular o irregular que ingrese al territorio necesitado de ayuda médica o humanitaria, estamos en la obligación de dársela.

Desde entonces ya nunca más han vuelto a la casa del Cazador Novato.

Libertad para Julián Conrado

domingo, 25 de noviembre de 2012

Unas crónicas viejas para un libro actual

Foto: Gustavo Borges

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La joven editorial Senzala acaba de editar una recopilación de mis crónicas de sucesos, aquellas que publicaba al borde final del siglo pasado en los diarios rrrrrevolucionarios El Nacional y El Mundo. Se llama Guerra nuestra. Crónicas criminales. Como objeto artístico el libro es una belleza, un trabajo formidable de Aarón Mundo, Yanuva León y otros; el libro está lleno de ilustraciones, viñetas y señalizaciones, y en general el diseño tiene el gancho de la novísima forma de mostrar, la nueva escuela de hacedores de objetos editoriales. A ellos, gracias. Es un libro digno de mirarse.
Sobre el contenido del libro no puedo sino reafirmar que le hace honor al subtítulo o título complementario mencionado arriba: esas crónicas son criminales. Es decir, son coñoemadres, por varias razones. Algo de eso digo y explicvo en la presentación o introducción del volumen, este texto que copio a continuación.
Es un texto es de agosto de 2011, momento en que le entregué el libro a la editorial. En este año y piquito no ha cambiado nada mi percepción de esos temas. O al menos eso creo.
Dice la introducción: 
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Lo que cambió. Lo que permanece.

Hace doce años, en ocasión de la primera edición de un puñado de estas crónicas (este puñado, con otras más y otras menos) quise poner el énfasis en un ejercicio de autocrítica. Admitía, en la nota introductoria, el carácter perverso inherente al hecho de que yo, para ese entonces reportero de sucesos (primero de El Nacional y luego de El Mundo) me ganaba un sueldo por contar historias del dolor y la tragedia cotidiana de un país. Un párrafo más abajo pretendí compartir con los lectores (o más bien echarle a éste, es decir, a usted) la responsabilidad de esa perversión: sucede que si a algunas personas les pagan para que investiguen y escriban sobre casos dramáticos y terribles es porque hay un público que busca desesperadamente, consume y disfruta esas narraciones. Oferta dominical: pesadillas de mayor o menor calado, padecidas por otros.
He resaltado un verbo en el párrafo anterior; ese verbo da la clave de las perversiones citadas y de las originarias. Nos matamos y dejamos matar, soportamos y perpetramos crueldades; convertimos la desgracia en espectáculo y objeto para el entretenimiento, porque vivimos en una sociedad donde todo es mercancía, todo se compra y se vende y tiene un precio. Todo: desde la vida hasta la muerte, pasando por el periodismo, el sexo, la cultura, el derecho a leer, a oír música, a querer saber cómo y por qué asesinaron a una o más personas. Uno no lee: uno consume contenidos. He leído una y otra vez todo cuanto afirmé en aquel texto de presentación y no reniego de casi nada.
Sin pretender enmendar conductas o expiar culpa alguna, quiero rescatar de estos ejercicios periodísticos (y, según dicen algunos, literarios) el carácter de denuncia de una realidad espantosa, en la cual la violencia criminal corre a la par de la descomposición de un sistema. Y aclarar, sin ninguna reserva, que estoy consciente de que esa realidad ha sufrido algunas modificaciones pero es en esencia la misma. La delincuencia más monstruosa es la que acumula dinero y poder y esclaviza grandes masas de expoliados, pero el Estado prefiere invertir todos sus esfuerzos en aplacar la otra delincuencia: la que conforman simples ciudadanos neurotizados y salidos de madre, a causa de la entronización de una cultura de la competencia y la destrucción del débil. ¿Usted quiere ser o sentirse o ser reconocido como exitoso? Pues vaya y joda a algún güevón, que todos los días sale a la calle uno y el que lo agarre es suyo.
A pesar del discurso social que ha convertido en bandera el Gobierno de Hugo Chávez, y del gigantesco salto adelante en materia de reivindicación del pueblo excluido que estamos experimentando en este país, en las calles continúan patrullando sujetos “formados” en una de las misiones más abominables del Estado burgués: reprimir al ser humano pobre para que los individuos de las clases medias y altas tengan tranquilidad. Un policía es una persona pobre a quien le han inculcado la siguiente instrucción, sin decírsela expresamente: “Cuando veas a un tipo como tú (negro, pobre, mal vestido, con una dicción y un tono que hiera el oído de la ‘gente de bien’) pídele la cédula, déjalo detenido: jódelo”.
Al momento de redactar estas líneas está en proceso de creación la Policía Nacional Bolivariana. Otra filosofía parece mover a sus creadores, y los parámetros de formación suenan bien en el papel. Aplaudiré esta iniciativa cuando vea en acción a los nuevos funcionarios, perciba en ellos una real vocación de servicio y respeto hacia la gente pobre, y  los vea humillar y encarcelar, en palmarias y públicas acciones ejemplarizantes, a los delincuentes mayores: a los empresarios esclavistas, a los expoliadores, a los intocables de siempre.
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Van tres anotaciones al margen.
*En el momento de escribir estas crónicas, y al realizar aquella primera recopilación del año 2000, “se me escaparon” algunos detalles que ahora percibo con más nitidez. Uno, la cantidad de femicidios que reseñé, en distintas variantes: la golpiza doméstica, el ataque a tiros, la destrucción sicológica, la mala praxis médica. La forma en que abordé uno de esos asesinatos me mueve a una disculpa pública, que encontrarán en el epílogo de este volumen bajo el título genérico El engañado: dos crónicas y media. Si a alguna persona quiero dedicarle este y otros esfuerzos reporteriles es a Carolina Rodríguez Fernández (1971-1995), muchacha cuya vida fue truncada en circunstancias que no quiero repetir acá. Al final está mi explicación de todo el asunto.
*Tampoco había tenido suficiente serenidad para darme cuenta del contexto temporal en que se desarrollaron estos sucesos. Salvo tres de ellos, los casos acá expuestos ocurrieron en un momento en que Venezuela transitaba de una a otra etapa de su proceso histórico: abandonaba la administración del Estado una concepción del poder y de la democracia, y otra radicalmente distinta se disponía a sustituirla. Estas son crónicas de la muerte de una sociedad nauseabunda, y eso por alguna razón deja espacios para la esperanza: las sociedades cambian. En el caso de Venezuela, donde hemos descubierto la eficacia política de la lentitud, esperamos que sea para mejor.
*Los individuos también cambiamos. He revisado el tono y las claves del discurso que utilicé hace doce años y un poco más, y me he sorprendido regodeándome en elementos que hoy no celebraría, o que pensaría muy bien antes de exhibir: hay aquí un desparpajo y una frescura que celebro, pero también algunas referencias xenofóbicas y chistes misóginos, todos prescindibles y gratuitos. Allí los dejo, tal como los escribí a finales de los 90, porque ocultarlos equivaldría a mentir diciendo que nunca me equivoqué, que nunca fui impertinente ni injusto, que a mis treinta y tantos años tenía la misma visión del mundo que tengo ahora; y que, por lo tanto, nunca tuve oportunidad ni necesidad de mejorar o crecer en conciencia.

JRD, agosto de 2011

viernes, 9 de noviembre de 2012

Al pobre cielo abatido que tanto asusta a los hombres

"En el horizonte estalla la lengua de los desiertos..."

Le jalé bolas, lo amenacé, le ofrecí medio costillar de cochino, dos garrafas de cocuy, y no quiso entregarme la canción, porque viene en un disco inédito todavía. Un año exacto anduve detrás de esta bicha desde la primera vez que la oí. El carajo me la ponía para que la oyera dos veces y después me la arrancaba de las manos (de los oídos). Así que en estos días me arreché y se la robé. Aquí la tengo. Ahora que me demande o me caiga a coñazos.
***
El chisme es breve y no es grave, para nada. Parece que, de niño, el compai Gino González le tenía miedo a los aguaceros del llano (bueno, cualquiera; allá la cosa viene con estallidos eléctricos y el ruido de todo eso en los techos de zinc de nuestra pobreza es espantoso). Sabes que uno cree que puede liberarse de la niñez con nomás cumplir años; uno cree que con sólo dejar pasar el tiempo puede dejar atrás a la niñez. Pero siempre queda algo de aquel carajito que fuimos revoloteando en los adentros, y en alguna gente el ser niño no se abandona nunca. Caso de Gino: el carajo ya no le tiene miedo a la lluvia, pero de aquellos terrores mortales quedaba un sedimento, que era la melancolía. 
Hace poco el hermano cantor decidió hacer algo al respecto y se sacó toda esa verga de adentro. Y "se la sacó" quiere decir que se la sacó como hay que sacar algo que nos llueve: a cántaros. El loco se ha zumbado uno de los poemas-canciones más sobrecogedores que conozco, un maldito ejercicio poético que (ahora sí) no me canso de leer y de escuchar. Porque funciona y estremece de las tres formas: oyéndolo, leyéndolo, y leyéndolo mientras lo escuchas. Después de decir-cantar esta cosa es evidente que ya todo lo que se tiene que decir sobre la lluvia y el miedo queda dicho. "En el horizonte estalla la lengua de los desiertos": el habla de un llanero de tierra seca cantándole a los diluvios. Un llanero que ya más nunca será atormentado por un palo de agua.
Este no es el Gino brutal de "Despechao por una burra" y tampoco el discurseador político de "Dios Madre, cómo va el mundo" o el historiador de "El corrío de José Tomás Boves". Es un Gino que desconocía: el que trabaja el lenguaje a partir de un estremecimiento individual. Un tipo que se dedicó esta vez más a moldear el verbo que a escudriñar los asuntos de la sociedad. Aunque hay algo de eso también en algunos pasajes: "Un abdomen aventado por el hambre y las lombrices / los niños se están bañando: ¿quién dijo llovizna triste?". Después de oír esto creo que ya a los poetas del mundo les quedan muy pocas cosas que decir acerca de la lluvia.
Aquí les pongo la canción pues. Si usted es de esa fauna que no cree posible meter en un solo poema a un duende que dinamita las nubes, una formidable imagen lésbica donde la lluvia roza con sus cabellos el pecho de la tierra (que después, por supuesto, queda "jadeante de regocijo"); un carnaval de aluminio, la tierra fritando diamantes con la leña de cristal, un baile de lanzas frenéticas, la esperanza de los muertos y los ojos de mi negra buscando mis pupilas; si no te cabe en la cabeza que con todo eso pueda componerse un texto único, pues coge línea y métete en esta charca, donde "los sapos están afinando para darte serenata".
Pero nada, nada tendrá sentido en la lectura de todo esto, si no te atreves a escuchar los siete segundos finales de la canción, cuando calla la voz y hablan los sonidos. Ahí, en ese instante tan aparentemente corto, está el desgarro, el acto final de sacarse la espina.
***
Se llama Coplas mayeras. Así no sea mayo y en el llano ahorita está más bien entrando el verano, aquí va el poema, homenaje del Gino al niño que todavía es, a pesar de su medio siglo de carretera. Léela mientras la escuchas, o escúchala mientras la lees:



La luna en cuarto menguante se ha dibujado en tus labios
y en tus ojos es más gigante la noche oscura de mayo.

Un horizonte moreno estrellado de cocuyos
van sobre el viento cerrero mi suspiro con el tuyo.

Una nube rompe el luto, se dispersa en el canal
se unen las gotas de a puño en un chorro de huracán.

La llovizna aunque sea lenta, gota a gota y poco a poco
en su terca consecuencia, unidas son terremoto.

Entre susurro y abrazo se mojan palabras mudas
y van formando los charcos que después serán lagunas.

Un carnaval de aluminio en un arpa de tormenta
va dibujando caminos bajo un cielo de trompeta.

Baila un joropo en el cielo el trueno con la centella
la lluvia extiende el cabello sobre el pecho de la  tierra.

Estampida de guarales ahuyentados por el viento
azotan los matorrales ponen al suelo contento.

Zinc de rayos erizados, ese hormigo queda arriba
¿no lo estará provocando sangre de una nube herida?

Ahí está la molendera en el techo de hojalata
parece que muele arena con sus espuelas de plata.

Amor de semilla y surco: queda preñada la flor
en su vientre forma el fruto madurado con el sol.

Las gotas en su exterminio dejan de bailar, cansadas;
jadeante de regocijo, sudorosa la sabana.

Está muy mono el verano con sus verdes pantalones
¿no ves que el agua le trajo hasta un sombrero de flores?

II

En invierno son las pausas pinceladas de relámpagos
sigue el baile de las lanzas frenéticas sin descanso.

En el horizonte estalla la lengua de los desiertos
y el agua se lo ametralla: la esperanza de los muertos.

Se desparrama la chispa del agua y su crepitar
y agujera la camisa en el cuerpo del barrial.

Son puñales las goteras sobre el chinchorro maltrecho
y la cobija da pena en el pasado del hueso.

Se desata el temporal, la tierra frita diamantes
con la leña de cristal y la candela del aire.

Un abdomen aventado por el hambre y las lombrices
los niños se están bañando: ¿quién dijo llovizna triste?

La lluvia es un avispero, suelta su transpiración
en mi piel tiende su velo y en mi olfato su aguijón.

Ya los ojos de mi negra van buscando mis pupilas
¿Qué va a saber de miseria? Es un ventarrón de caricias.

Las nubes entre rugidos desgarran como leones
al pobre cielo abatido que tanto asusta a los hombres.

El mundo por sus paredes en ese cajón que cruje
mira bien que ese es un duende dinamitando las nubes.

¿Estarán jugando bolas?, como lo decía mi abuelo
es una pelota e goma que se le fueron los frenos.

Con los fogones tronando tiré un poema a la charca:
los sapos están afinando para darte serenata.

Relincha el techo sin clavos, no lo sostienen los rezos
se inunda, se viene abajo, me despido en este verso.

jueves, 1 de noviembre de 2012

La bendita criticadera

Un edificio recién inaugurado se derrumba (por mala intención, negligencia o descuido de los ingenieros o constructores). Hay docenas de muertos y  heridos. ¿Tú eres es ingeniero o constructor? ¿Tú puedes hacer un edificio más resistente que ese? ¿No? ¿No? Entonces no critiques a quienes hicieron ese edificio. Tú no vas a hacer uno mejor, así que (dedo índice en los labios) sssshhht.
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Tu pareja se somete a una operación quirúrgica del hígado, y al salir del quirófano ya no puede moverse, ni hablar, ni comer, ni cagar. Hace cuatro horas tu pareja era un ser humano y ahora (por mala intención, negligencia o descuido de los médicos) es un cuerpo inerte, casi un vegetal. Eh: ¿tú eres médico? ¿Te sientes capaz de realizar una operación más exitosa y eficiente que esa? Ah, ¿no? ¿Y te sientes o te crees con derecho a venir a criticar al señor cirujano o al equipo médico? ¿Me estás jodiendo?
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Lees en el periódico un reportaje, y ese reportaje no te da suficiente información o distorsiona (por mala intención, negligencia o descuido del periodista) los hechos. ¿Tú eres periodista? ¿Puedes escribir un reportaje con las suficientes claridad y destreza para dejar cubiertos todos los aspectos del tema? ¿Perdón? ¿Cómo es la vaina? ¿Y sin saber investigar ni escribir como el periodista eres capaz de criticar su reportaje?
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Cierre del noveno inning, tres en bases. Batea el cuarto bate del equipo del cual eres fanático; el pelotero, en vez de batear el jonrón que tú estás esperando, se poncha (por mala intención, negligencia o descuido). Ya va: ¿tú eres pelotero? Si te ponen ahí en el momento crucial en que estaba el señor que se ponchó, ¿garantizas que batearás un jonrón? Ah coño. ¿Ni siquiera has jugado beisbol nunca? ¿Y por qué llamas batequebrao al pelotero? ¿Por qué no vas tú y bateas por él, a ver si eres tan arrecho?
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Al señor profesor lo ponen en ese cargo para que los muchachos reciban eso que los pobres creyentes en los valores civilizatorios llaman "educación", pasen unas materias y entren en el sistema social con algo de ánimos de convivencia y de construcción de la sociedad. A mitad del semestre los coñitos (por mala intención, negligencia o descuido del profe) no han aprendido a leer ni a reconocer números y cada sesión de clases parece un certamen de violaciones y descuartizamientos. Usted debería ocuparse de ese curso. ¿Cómo? ¿Que usted no va a hacer eso porque lo suyo es la carpintería? ¿No es educador? ¿Y con qué morarrrr va a criticar ni a señalarle nada al profesor? 
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Tú eres taxista. Se monta un pasajero y a ti te da por desahogarte hablando del edificio que se cayó, de tu esposa en estado vegetativo, del espantoso reportaje que leíste, del miserable ponche del pelotero. El pasajero se arrecha y te dice: "Un momentico, bicho: tú eres taxista, y me estás hablando de problemas que tú no puedes solucionar porque no estás capacitado para eso. Así que si quieres hablarme de algo háblame sobre carros y calles, y sobre más nada en la vida. Si tú no eres ingeniero, ni médico, ni periodista ni pelotero, ni maestro, entonces

¿PORRRR QUÉ MIEERRRRRDA
NO TE CALLAS?
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Quien ejerce un oficio que involucre o afecte a la sociedad debe atenerse a un precepto llamado responsabilidad social.
Lea esta noticia: http://www.20minutos.es/minuteca/francesco-schettino/.
Lea esta otra: http://www.taringa.net/posts/info/1065099/20-mentiras-sobre-la-guerra-de-Iraq.html
¿Usted ha sido capitán de un barco o se siente capaz de ejercer ese oficio? ¿No?
¿Usted ha sido presidente de EEUU o se siente capacitado para hacerlo? No le pare bolas: OPINE. Y si viene un capitán de barco o un presidente de EEUU a ridiculizarlo o a decirle irresponsable por hacerlo, entonces mándelo bien largo a lavarse las cavernas profundas de su infecto culo.
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La crítica y el cuestionamiento son potestad de todos los ciudadanos. De TODOS.

jueves, 11 de octubre de 2012

¿Y entonces qué coño es una Revolución?


El chavismo ganó las elecciones y, tal como dice la canción de la Billo's Caracas Boys, "unos van alegres y otros van llorando". Pero la Historia siempre nos lleva al punto inevitable en que debemos bajarnos de la nube de la euforia y pensar los términos en que habremos de continuar el proyecto, siempre inconcluso, llamado Revolución. Al respecto vale la pena volver a los inicios, al principio, al factor convocante de las rebeliones, destrucciones y construcciones, y no detenernos en el hecho simple y difuso (y además falso) de que sólo mientras ganemos elecciones habrá Revolución.
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Una Revolución NO consiste en ganar elecciones. Es maravilloso tener en la presidencia de la República a un aliado, pero una actitud madura y responsable debe pasar por el trámite de imaginarse un país en el cual ni Chávez ni ningún otro aliado sean presidentes, porque esa circunstancia y ese momento llegarán algún día.
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Una Revolución NO consiste en el fortalecimiento del Estado burgués sino en la creación de otra forma de organización de la gente. En lo personal, si por algo soy chavista es porque varias veces a la semana sueño con la propuesta más fascinante del proyecto de Chávez: la creación de un Estado Comunal. Mientras aprendemos qué es eso y cómo funciona ya vamos viendo cómo la gente aprendió que hay cosas que deben discutirse y decidirse en asamblea. En este experimento hay cosas que están saliendo bien y otras mal. Pero esa dinámica recién estrenada es el germen de un dramático vuelco hacia la democracia más profunda: una donde el presidente, el gobernador y el alcalde ya no deciden qué haremos en la cuadra, porque en la cuadra ya tenemos Gobierno. Cuando tengamos unas décadas (probablemente un siglo) ensayando y fortaleciendo esos procesos locales ya no tendrán sentido ni viabilidad el Estado ni las corporaciones. Con nuestras actuales estructuras social y mental ese salto no es posible, ya que nosotros, formados en un Estado burgués y con códigos burgueses, no somos capaces de parir nada que no tenga señales y rémoras de la sociedad descompuesta que está muriendo. Pero dimos o estamos dando un paso crucial y conmovedor: empezar ese ensayo. Dar los primeros pasos, muy torpes y a veces fallidos (el carajito de un año aprendiendo a caminar y dándose un coñazo cada medio metro). Pero ya empezó ese larguísimo aprendizaje creador, y a Chávez le debemos ese comienzo.
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Una Revolución NO es una gestión de Gobierno. Una Revolución es un acto acto masivo y multigeneracional que por lo general se hace al margen (y muchas veces en contra) de los gobiernos establecidos. Pretender que Chávez y los funcionarios gubernamentales hagan en sus despachos la Revolución mientras nosotros sólo pagamos impuestos y esperamos a cambio los efectos de la acción de Gobierno es un error ingenuo, porque parte de la creencia de que el Gobierno debe hacer por nosotros la Revolución que en realidad nos corresponde hacer a nosotros en nuestros ámbitos de acción (comunidades, lugares de trabajo o de encuentro, ámbitos físicos y virtuales de acción y discurso).
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Una Revolución NO es el intento ni el acto de acabar con la oposición. He visto y oído chavistas deprimidos o preocupados porque el antichavismo obtuvo 6 millones y medio de votos. Si nos atenemos al carácter dialéctico de los procesos históricos debemos estar más bien felices de que tengamos contrapeso, adversario, fuerza que puja en sentido contrario al nuestro. Un hipotético país de 30 millones de chavistas y ni una persona en la oposición se anquilosaría, se agotaría, se aburguesaría irremediablemente. Sin peligros ni obstáculos que sortear, las tareas de demolición de lo viejo y construcción de lo nuevo perderían empuje, emoción y sentido. El pánico es mejor aglutinador de voluntades que la tranquilidad y el relax. El ser humano sin problemas a la vista muere de obesidad y desidia. Mientras haya antichavismo y empresarios y hegemonías financiando el antichavismo, habrá energía revolucionaria: ellos pujando para su lado y nosotros para el nuestro. ¿Habrá una etapa en que no existirá el enemigo actual? Probablemente. Y ojalá ya esté forjándose y gestándose el otro.
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Una Revolución NO se detiene cuando los gobiernos revolucionarios o de avanzada cesan en funciones. El día que los empresarios, las hegemonías mundiales y el poder económico logren ubicar a otro aliado en Miraflores entonces nos tocará continuar haciendo la Revolución pero en condiciones de dificultad y gravedad extremas. Tal como lo intentamos y lo intentaron otros en el pasado, hacer Revolución será un acto duro, criminalizado, perseguido, castigado, etiquetado de terrorista. Cuando el Presidente de la República no sea un aliado sino un enemigo de los actos audaces y contraculturales del pueblo en rebelión y acción creadora, algo tan aparentemente prístino y legal como conformar una organización vecinal o una agrupación con nombre "sospechoso" (de estos les hablaba hace poco a los muchachos que andan levantando el Frente Anarquista Revolucionario de Venezuela) será objeto de allanamiento, cárcel, tortura, persecución y linchamiento moral. Si hoy nos condenan y nos apabullan, aun teniendo de aliados a Chávez y (a veces también) a algunos medios e instituciones del Estado, imagínense cuando todo esté en manos de la burguesía. Con todo, esa situación sería preferible a la ilusión falsa y nociva de que una Revolución es un acto por el cual a uno tienen que pagarle, darle un uniforme y unas prebendas.
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La Revolución es un acto contra el orden impuesto. Una Revolución es esencialmente ILEGAL. Por lo tanto siempre habrá (dentro y fuera del Gobierno) convencionalismos, visiones del mundo y estructuras que buscarán exterminarnos, neutralizarnos o comprarnos con el fin de interrumpir el proceso histórico de emancipación de pueblos y seres humanos oprimidos.
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La tarea: aprovechar que el aliado seguirá en Miraflores para empujar procesos revolucionarios locales, regionales o multifactoriales. Haríamos bien en entender de una maldita vez que ese tipo que está en Miraflores no está ahí para hacer la Revolución por nosotros ni para financiar nuestras aventuras revolucionarias, sino para permitirnos hacer actos revolucionarios por nuestros cojones y con nuestra creatividad e impulsos libertarios. Liberémonos por un rato del éxtasis electoral y vamos por ellos, pues.

lunes, 1 de octubre de 2012

¡¡ VIOLEEEEENNNCIAAAAA !!

La razón de ser de estas breves líneas es la urgencia de responderles genéricamente a todos los compas que se han acercado a preguntarme, a plantearme idéntica preocupación: ya la gente casi no pregunta si creo que Chávez ganará o perderá las elecciones, sino si creo que nos caeremos a tiros antes o después de los comicios. Cosa que por una parte me parece lógica (¿a quién no le preocupan más el pellejo y un mínimo de paz ciudadana y garantías para transitar sin que te lluevan misiles?). Pero por otra parte me desconcierta, ya que para responder a eso basta con recordar momentos parecidos o mucho más graves de la historia reciente. Momentos de altísima tensión (recuerdo especialmente la circunstancia del referendo para votar la Reforma Constitucional), en que a pesar de los augurios, presiones, financiamiento de aventuras, incitación abierta de la derecha a través de sus medios de información, la violencia no se desbordó.
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No, en Venezuela no va a empezar una guerra civil el 7 ni el 8 de octubre. Chávez ganará las elecciones y, tal como ha ocurrido en los últimos 14 años, al día siguiente estaremos unos contentos y otros arrechos o deprimidos, pero no se desbordará la violencia. Puede que si el despecho antichavista llega a altísimos extremos de descontrol haya episodios locales de agitación y algún foco de desórdenes, pero eso no califica como el inicio de ninguna conflagración y no durará más que unas pocas horas.
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A ver: ya ha habido violencia y puede que la siga habiendo, pero ninguno de los episodios endógenos habidos o por venir en el mediano plazo califica como detonante de aventuras de destrucción masiva en nuestro país. En estos días asesinaron a unos señores en Barinas. Unas versiones indican que hubo un enfrentamiento entre chavistas y antichavistas (http://www.aporrea.org/medios/a151335.html) y otras (las preferidas de estos últimos) señalan que venía una alegre caravana de hermosas personas entonando cánticos de paz y amor y que entonces vino el hermano de Hugo Chávez y ordenó (seguramente por instrucciones del mismo Presidente): "Me los matan, porque matar hace nos populares a los políticos y si matamos a mucha gente obtendremos muchísimos votos". Y entonces los criminales chavistas identificados con sus uniformes y montados en carros oficiales dispararon a mansalva contra aquellos autobuses pletóricos de felicidad. Pero ni siquiera esta versión, casi-casi exenta de manipulaciones (como esta con la que se llenó la jeta los ultraderechistas uruguayos: http://www.elpais.com.uy/121001/pinter-666997/internacional/acusan-a-hermano-de-hugo-chavez-del-asesinato-de-tres-opositores/) logró que comenzara la guerra civil que serviría para graduar de criminales de guerra a Chávez y a los chavistas.
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Por otra parte, el antichavismo de pluma y papel ha buscado afanosamente en los últimos años utilizar algunas muertes para tratar de influir en el ánimo de la gente y ponerla belicosa. Este es un buen resumen de varios casos en los que el antichavismo ha utilizado algunas desgracias personales y familiares para tratar de venderlos como crímenes políticos: http://misionverdad.com/?p=237. Faltan allí los casos de Rafael Brito, unos estudiantes en Mérida y el Zulia y el de unas señoras tiroteadas en la plaza Francia de Altamira, pero es un buen compendio que pone a la vista lo esencial: que la oposición sabe que la muerte le es favorable y siempre ha estado buscando capitalizarla política y/o mediáticamente.
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Antecedentes que pesan: la historia tremenda de la muerte del estudiante Luis Carvallo Cantor, en marzo de 1987. El muchacho fue asesinado de un tiro por un abogado adeco, por motivos tan fútiles como que el joven estaba orinando en el jardín de la casa del abogado. La indignación por el hecho se juntó con la alta carga de arrecheras sociales acumuladas y la cosa derivó en una situación de disturbios que la historia de las luchas populares ha registrado con el nombre de "Marzo Merideño". Mérida fue militarizada y sometida a  toque de queda y allanamientos selectivos durante varias semanas, pero la protesta estudiantil se propagó por varias ciudades y el evento es un antecedente dramático de lo que luego fue el Sacudón, 11 meses más tarde. Así que el antichavismo, lleno de bobos tan candorosos que creen que agitar a todo un pueblo es cuestión nomás de meter casquillo y poner unas fanfarrias en TV; un bulto de estúpidos que creen que las avionetas son hijas de los aviones, que machete de burro es trompeta y que para curar el Sida sólo hay que decirle: "Vete, sida", siguen creyendo que acusando a Chávez de cada muerto habido en el país (o a todos al mismo tiempo) entonces ya el pueblo saldrá en masa a liquidarlo para poner en su lugar a un empresario. Seguirán creyendo en eso unos cuantos años.
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Y personalmente, ¿participaremos en hechos de violencia? Si una de estas tardes de mal humor viene un antichavista y me jode la paciencia más de la cuenta lo más probable es que se lleve el botellazo de su puta vida entre los dientes y el cráneo. Eso es violencia, cómo no. Pero tampoco hará que venga la OTAN a invadirnos en defensa de los dientes pulverizados de un güevón.
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Lo más parecido a un desborde de violencia que hemos tenido ocurrió aquellos días de abril de 2002; otros más a finales de ese año y comienzos de 2003; regresó el fantasma en 2005 y luego en 2007, cuando la patada por el culo a RCTV. Recuerdo a Teodoro Petkoff diciendo, escribiendo y gritando desaforado en diciembre de 2002: Si Chávez no renuncia EN LAS PRÓXIMAS HORAS tendremos una situación de guerra civil. Chávez no renunció, no hubo guerra civil y sin embargo Teodoro seguirá asustando a sus fans. A esas pobres viejas creyentes de la leyenda urbana que lo convirtió en héroe guerrillero sin haber echado nunca ni un tiro.
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Yo tuve mi época frenética y apocalíptica también, cómo no. Cada vez que se acercaba una fecha como esta que se aproxima acudía a ciertos compas proclives a hacer de cada sospecha un motivo para ponerse los guantes, y vaya que llegué a creer que en cuestión de horas había que poner a cantar las perolas. Hoy sigo creyendo que algún día habrá episodios violentos en Venezuela, pero eso no será por unos resultados electorales ni porque la oposición vuelva a cantar fraude luego de su derrota. Creo que cuando eso ocurra se deberá a la intervención directa de factores externos, no a la abrupta explosión de una parte del pueblo venezolano contra la otra.
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Una guerra civil es un episodio que requiere de financistas y de líderes adorados en cada bando. El antrichavismo no tiene ni líderes ni financistas dispuestos a financiarles otra aventura (ya les fueron financiadas suficientes, y fracasaron rotundamente en todas). Y el chavismo no tiene por qué acudir a la violencia de las armas, metido como está en la cresta de la ola que gana y gana elecciones y construye y construye un mundo mejor.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Voz de alerta y (a modo de) homenaje al antichavista Domingo Alberto Rangel


Apenas a minutos del final del domingo 23, decidí hacerle algún pequeño homenaje a Domingo Alberto Rangel, muerto justo este domingo que acaba de terminar. ¿Un homenaje a ese antichavista? Sí, a ese antichavista. Porque justo este fin de semana, en sucesivas (e inconexas entre sí) conversas se repitió una misma idea, una misma preocupación, una misma extrañeza: hay gente que cree que Capriles Radonski, y lo que él representa, son una clase de enemigo de la misma naturaleza que cualquier adeco o pobre confundido. Y más de un chavista tampoco ha detectado esa diferencia. Hay que desmenuzar mejor esa idea, porque es algo compleja a pesar de su aparente sencillez.

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Breve paréntesis. Creo que quienes tenemos y hemos tenido responsabilidades comunicacionales pequeñas, medianas o altas en el proceso de difusión de lo que es la Revolución venezolana hemos fallado en algo vital, crucial, importantísimo; algo que requería y requiere una atención urgente: hay que hacerle comprender a nuestra gente pobre, a nuestro pueblo expoliado por siglos, que la actual guerra que vive el planeta es una entre unos multimillonarios asesinos depredadores, y la gente pobre que necesita y está empezando a moldear un mundo distinto a esta mierda que nos hicieron construir los ricos.
Tal vez una de nuestras fallas haya sido la enfermiza fetichización de la literatura marxista y del lenguaje pesado y pastoso de los filósofos; otra, el muy burgués y elitesco canon de quienes sostienen que quien no se trague cientos de libros queda fuera del rótulo "revolucionario". Son sospechas apenas. Lo cierto es que la idea de que hace miles de años hay una lucha de clases debe masificarse (y tiene que haber una forma de contar de qué se trata sin parecer una momia y oler a naftalina), porque de lo contrario no sabremos ni siquiera identificar a nuestro enemigo. Ese que sí sabe identificarnos a nosotros, y sabe también poner a muchos de los nuestros a votar por esperpentos de la ultraderecha como por ejemplo el Capriles.
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Gustavo Borges (el23net.blogspot.com) se preguntaba en Facebook cómo era posible que hubiera gente pobre dispuesta a votar por Capriles. El desconcierto es genuino. Porque Capriles no es cualquier adeco, no es un escuálido promedio de esos que pegan unos gritos, repiten lo que dicen los dirigentes antichavistas en Globovisión y al final del día se van a mercal a hacer unas compras. No: Capriles Radonski es el instrumento de un poder multinacional que lleva cientos de años despedazando personas, sojuzgando pueblos, quebrando y saqueando países. La gente pobre que ha de votar por él no cree, no sabe, no entiende el inmenso peligro de entregarle el control del Estado a semejante engendro, y los responsables de esa incomprensión, repito, somos nosotros. Los que en vez de andar haciendo chistesitos y mostrando a un Capriles medio pendejo, pajizo y homosexual, como si esas cosas fueran un crimen, deberíamos andar buscando la forma de masificar el conocimiento de la amenaza verdadera: si Capriles gana nos quedaremos sin país.
Lo desesperante es que uno lo dice así y pareciera una cuña proselitista más a favor de Chávez. Pero no: esto no es un llamado a "votar contra el majunche" (ese es el lenguaje chavista, pesuvista o chavero estándar), esto es una voz de alerta dirigida a la gente que cree que Capriles es un bobo que cuando pierda se irá a su casa a llorar su derrota, y si gana entonces reconciliará al país y le dará más fuerza a las Misiones. Tarea pendiente: salir (y sacar a los nuestros) de ese letargo, de ese error monumental que llevará a mucha gente pobre a entregarle su voto a este instrumento de los mayores asesinos del planeta.
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¿Qué tiene que ver todo esto con el recién fallecido Domingo Alberto Rangel? Tiene que ver con que este caballero, en su furibundo antichavismo, sabía lo que estaba pasando en el mundo y en Venezuela. Hay varias formas de llegar a ser antichavista y de ejercer el antichavismo. Una es la estupidez y la ignorancia; otra; la consciente militancia en un proyecto de continuidad y fortalecimiento del capitalismo. Y hay otra, que aunque nos adverse y nos señale, proviene la conciencia de un ser nacional, de la comprensión de la historia y del legítimo desacuerdo con nuestro proyecto de país, sin caer en la automática adulación de cualquier monigote que se monte en la palestra a echarnos mierda. Antes de ser antichavista, Domingo Alberto Rangel fue militante de algo que es extraño a mucha gente, todavía a estas alturas del siglo: una singular esperanza de que Venezuela puede ser un país reconciliado y fuerte.
En el año 2002, año de gravísimas y peculiares resonancias para nuestra historia reciente, lo expresó de esta manera:

(Aquí, el enlace al artículo completo: http://www.analitica.com/bitblioteca/dar/paro.asp. De ese texto queremos resaltar el párrafo final):


¿El rostro del fascismo?

Estos episodios del paro, las cadenas tácitas de TV y las muchedumbres, me han demostrado cuán encarnizada y feroz puede ser la reacción derechista. En Las Mercedes he visto esos excesos de lacanaille dorée [canalla dorada] como la llaman los franceses. Cerca de mi casa hay dos negocios, uno de ellos, La Crocantina, vende exquisiteces y el otro, Katia, es un cafetín de comida árabe. A ambos se les obligó cerrar. Vi, desde pocos metros, cómo una muchedumbre de damas piadosas amenazaba a los dueños de aquellos negocios con quebrarles las vidrieras. Al día siguiente de este episodio, no pude tomar el metrobús en Chacaíto para llegar a mi casa e hice ese recorrido hasta Las Mercedes a pie. En la avenida principal de Las Mercedes vi, a pocos pasos del automercado Cada, al dueño de un puesto de periódicos, situado frente a la bomba Texaco, arrojar lágrimas. Se le había obligado a cerrar el kiosco. El hombre me dijo, mientras corrían las gotas por sus mejillas, que a la Casa del Llano, muy cerca de aquel lugar por la avenida Río de Janeiro, le habían roto dos cristales. Quiero decir algo que pertenece a mis principios: Venezuela no retrocederá a los tiempos deBetancourt o de Pérez Jiménez. Nada tengo en común con Hugo Chávez y lo he combatido desde el día en que triunfó por primera aquel 6 de diciembre de 1998. Muchos dueños de canales de TV y de periódicos que hoy le combaten, palmotearon sus espaldas embargados por el goce. Sigo siendo enemigo político de Hugo Chávez y lo seguiré siendo. Pero no soy tan cretino para abrirle las puertas de un país, que a mí me ha costado cárceles y aislamientos, al fascismo más sanguinario.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Historia de una gente, una laguna y unas cachamas

  • Esto es una bofetada para quienes todavía no creen que en Venezuela hay una Revolución, o que no hay experiencias revolucionarias que mostrar. Y es también una sacudida ligeramente más cordial a quienes creen que sólo se puede ser anarquista leyendo a Bakunin, Proudhom y todo ese cementerio de europeos empaquetados en libros. El cuento revuelca por el piso algunos mitos que tienen que ver con la cría de cachamas. Según los sabios (académicos, tecnócratas, biólogos y demás etcéteras) en la materia, no se puede reproducir ni criar esos peces sino mediante una inversión millonaria, un método y una tecnología sofisticadísimas que sólo conocen los graduados en universidades y tal. Ya veremos qué están haciendo al respecto este montón de campesinos y soñadores.


¿Ustedes son arrechos?


La comunidad se llama El Zancudo. Queda en Apurito, municipio Achaguas del estado Apure. Allí viven 120 familias; unas 450 personas. Frente al núcleo más grande de casas de esa comunidad hay un préstamo (esos huecos enormes que dejaron las maquinarias al construir las carreteras llaneras, y que con el tiempo se llenaron de agua y se convirtieron en lagunas). Con los años esa laguna se fue cubriendo de vegetación y hacia 2010 ya casi no se veía el agua debajo de la capa vegetal. Los habitantes de vez en cuando limpiaban una parte de esa laguna y los muchachos se metían ahí para bañarse. Esa la única utilidad que le daba la gente de El Zancudo a ese "charco".
Hasta que Walter pasó por Apure y se encontró con Pedro Nieves, uno de los jóvenes que activan políticamente en El Zancudo. Pedro le contó de esa laguna, y le informó a Walter que había diez más en todo el caserío. Entonces Walter le dijo a Pedro:

--Dime algo. ¿Ustedes son arrechos?
--¿Cómo?
--Necesito saber si esta comunidad es arrecha. ¿La gente de aquí es capaz de echarle bolas a un proyecto comunitario?
--Claro que sí (Pedro, picao, no podía responder de otra forma).
--Bueno, vamos a hacer un trato: limpien esa laguna y yo les regalo unos peces para que los críen.

En dos meses la gente de El Zancudo cumplió con lo de la limpieza de la laguna y empezó a meterle presión a Walter para que llevara los pescados. "Epa, pero ya va: hay que esperar el ciclo de reproducción de las cachamas".
Hagamos un paréntesis para presentarles a Walter. Pero por favor, después de enterarse del factor Walter regrese al cuento de El Zancudo, que es más complejo y hermoso de lo que aparenta.
Coño, qué fastidioso es Walter.

Gente que trabaja gratis


Walter Lanz es un agroecólogo de toda la vida; es esa clase de gente que se enamora de cuanto tema contracultural, proyecto raro, lucha de los pobres o acción antisistema se consigue en la carretera, y ha andado suficiente país y carretera como para estar enamorado y activo todo el tiempo. Hace unos años conoció a un tipo tan emprendedor y enamorado como él de la otra sociedad. Ese señor se llama Genaro Díaz y tiene en su casa de Aroa (Yaracuy) una especie de laboratorio donde reproduce y cría unos pescados gordos llamados cachamas. Este es el dato raro que hermanó a esos dos sujetos: Genaro se ha dedicado por años a ese esfuerzo, y su punto de honor es que los peces que reproduce no están a la venta: el hombre se los regala a las comunidades que estén dispuestas a criarlos. Gente que trabaja gratis.
Walter aprendió con Genaro la técnica de la reproducción de cachamas y entre ambos crearon algo llamado Escuela Popular de Piscicultura. Digo algo, porque eso no existe ni como figura jurídica ni como estructura ni como nada, sino apenas como concepto y acción: usted va, le dice o le demuestra a Genaro que tiene dónde meter unos peces y Genaro le regala tantos alevines (pescados jóvenes) como quepan con holgura en su laguna, charco o pote acondicionado. Precisamente en Genaro estaba pensando Walter cuando le formuló aquella provocación a la gente de El Zancudo. 
Luego volveremos con Walter para que nos explique por qué es tan importante y revolucionario el ensayo de El Zancudo; por qué las cachamas en manos de las comunidades se están convirtiendo en un arma de creación espeluznante que asusta a académicos, técnicos y tecnócratas, economistas y sabios de todo pelaje.

El chapuzón

Finalmente, en octubre  de 2011, la gente de la comunidad recibió los alevines y los metió en la laguna. Freddy Cortés, un habitante de El Zancudo, refiere un tropiezo que tuvieron a los pocos meses de depositados los alevines: “Nosotros no teníamos idea de cómo criar las cachamas. Un día los pescados empezaron a ‘boquear’, a salir a la superficie como buscando aire”. La razón era que esos peces necesitan que el agua esté en movimiento, porque si no les falta el oxígeno. Nadie por ahí cerca tenía una bomba de agua y mucho menos un aireador.

Walter les dijo por teléfono que tenían que poner el agua en movimiento, como fuera. Lo resolvieron con más alegría que técnica: llamaron a todo el que quisiera para darse un chapuzón en la laguna. Docenas de muchachos y adultos se metieron a bañarse y a retozar en el agua y con esta “técnica” ya no les faltó oxígeno a las cachamas, ni excusas a los muchachos para estar ahí metidos de cabeza cada vez que les provoque. A un lado del préstamo hay un samán gigante; desde sus ramas se lanzan los carajitos en permanente certamen de clavados.

Derrotado el capitalismo: no hizo falta comprar una bomba de agua ni algo tan sifrinamente sofisticado como un aireador para darles oxígeno a los peces.

Inversión: cero. Ganancia: 30 mil


Otro de los mitos que quedaron derribados en El Zancudo es el que refiere Luis Cardoza, otro habitante de El Zancudo. La pregunta del momento: "¿Dónde consiguieron el alimento para las cachamas?". La respuesta: "Les echamos restos de comida, frutas picadas como mango y guayaba, pepinillo; maíz, la planta pequeña de maíz y otras cosas".
Consultado Walter acerca de la producción, su costo y sus ganancias, dijo: "Esta comunidad derrotó esa visión que propone que sólo haciendo una gran inversión se puede obtener ganancias. Aquí la gente sin invertir un solo bolívar ha producido cerca de 30 mil bolívares; en esta laguna hay cerca de mil cachamas. Que vean los economistas qué hacen con este ejemplo".
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El pasado fin de semana hubo una singular fiesta en El Zancudo. Había gente de la comunidad, funcionarios de Insopesca, el INIA (Instituto Nacional de Investigaciones Agrícolas), la Corporación Venezolana de Alimentos (CVAL) y unos cuantos cantores. Pero el Walter (coño, qué fastidioso es Walter) se encargó también de que estuviera gente de otras comunidades que también están criando cachamas con métodos raros: la familia Gaviria (unos ocho coñitos de 3 a 17 años de los que hablaré en otra entrega; los venezolanos merecemos saber de estos muchachos campesinos de la sabana apureña), miembros de la primera promoción de Agroecólogos del IALA (Instituto Agroecológico "Paulo Freire"). Ellos hablaron de su experiencia en la crianza no convencional de cachamas. Dice Rubén Barráez: "Gente que le ha encontrado alternativas al uso del alimento concentrado, y les están inculcando a los niños en edad escolar el interés por la cría con métodos artesanales o agroecológicos".
También hubo una jornada de pesca: a anzuelazo limpio la gente sacó varios ejemplares de cachama. Sorpresa: se sacaron pescados de entre 800 gramos y 2 kilos 100 grs. Así que debe haber peces más grandes en esa laguna. Sin un solo gramo de alimento concentrado.




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Apéndice: lo que comemos y cómo lo producimos

Retazos de una conversa con Walter Lanz
En Venezuela andamos hablando desde hace unos pocos años de soberanía alimentaria, de la necesidad de producir los alimentos que consumimos o al menos de ser capaces de lograrlo. Uno de los obstáculos para lograr esto es la creencia generalizada de que la fuente ideal de proteína animal es la carne de bovinos (vacas, toros). Casi nadie se imagina una dieta o un mercadito familiar que no incluya unos kilos de carne bovina al mes; la competencia son el pollo (beneficiado y full de hormonas) y el cerdo (igual).
Cuando el Walter llegó a este punto del discurso lo interrumpí para decirle: "Sí, es una costumbre, un patrón cultural que nos incrustaron. Y eso es muy difícil de derrotar". El tipo me miró unos segundos y me dijo: "Marico, en Venezuela estamos comiendo carne de bovino desde hace un poco más de 200 años, pero antes de eso teníamos 7 mil años pescando y comiendo pescado".
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En el estado Apure la producción de carne bovina alcanza en promedio los 40 kilos/hectárea/año. Con ese modelo se pretende consolidar la soberanía alimentaria. "Si llenamos de cachamas los cientos de préstamos del estado Apure, hasta alcanzar una superficie de una hectárea de espejo de agua, la producción sería de 300 kilos/hectárea/año: de 800% a 1.000% más que el modelo bovino". Usando otro tipo de alimentos se puede aumentar esa brecha a 3.000 ó 4.000 kilos/hectárea/año.
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¿Cómo se impuso el modelo de la producción y consumo de bovino? Los mecanismos son muchos, pero hay uno que se relaciona con la percepción impuesta de lo que es un hombre exitoso. Cuando uno pronuncia la palabra Pescador hay una imagen que viene sola a la mente: un sujeto pobre, probablemente un indígena, con el pantalón enrollado hasta la rodilla, tirando un anzuelo con carrete o una red para sacar pescado. Luego, uno pronuncia la palabra Ganadero y aparece un hombre rico, blanco, vestido con camisa a cuadros, bluejeans nuevos, un gran sombrero, una correa con una cabilla metálica impresionante y fumando un cigarro que seguramente es Marlboro. A mucha gente no le guste que asocien su imagen a la de un pobre pescador. Pero hay algo, que no hemos investigado pero las claves andan por ahí: cuando hay temporada de ribazón esos llanos se llenan de gente y es una gran fiesta, vienen cientos de personas a pescar. Esa información viene de muy adentro: ese impulso que nos lleva a vivir de lo que nos regala el agua es más profundo y humano que este mecanismo artificial, antinatural e insostenible que es la cría de ganado. Tras ese dato y esa huella ancestral deberíamos ir, si de verdad queremos lograr la soberanía alimentaria.
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Próximo atentado de la Escuela Popular de Piscicultura: la creación de un laboratorio móvil para la reproducción de cachamas. La tecnología en manos del pueblo: ya la gente no tendrá que esperar que le lleven los alevines: ellos/nosotros/ustedes mismos podemos hacer reproducciones de cachamas en laboratorios artesanales. A la mierda otro mito: el que nos hace creer que sólo se puede propiciar el nacimiento de larvas de pescado en laboratorios sofisticadísimos. ¿Cómo lo hacía la naturaleza antes que existieran los científicos? Ganas de joder...

martes, 21 de agosto de 2012

Números, pronóstico e interrogantes

Falta un mes y medio para que se celebren las elecciones presidenciales en Venezuela. Todas las mediciones y tendencias (incluso las perceptibles al margen de instrumentos científicos) indican que se mantendrá la histórica polarización numérica que se inauguró en 1998. De acuerdo con esos números y tendencias, el proyecto chavista volverá a obtener más de 50 por ciento de la preferencia de los electores, y el antichavismo rondará el 40 por ciento.
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Teniendo en cuenta que el padrón electoral anda por 19 millones de ciudadanos, y que la abstención prevista es de 20 por ciento, la previsión de la convocatoria de votantes anda por los 15 millones de votantes. Si se mantienen las tendencias, poco más de 8 millones votará por Chávez y unos 6,5 millones votará por el candidato antichavista. Como pueblo chavista tendremos entonces unas cuantas tareas, que debemos abordar a partir de interrogantes no resueltas; algunas están en discusión, otras obviadas o escasamente discutidas.
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Algunas de las preguntas y discusiones que hay que masificar: ¿con qué estructuras iremos sustituyendo las instituciones y estructuras burguesas (y algunas medievales) sobrevivientes, como las Parroquias, claustros universitarios, jerarquías y partidos? ¿Cómo irnos organizando como pueblo de manera tal que, ante la crisis mundial del Estado y las corporaciones, seamos los ciudadanos en nuestras localidades y radios de acción quienes asumamos el autogobierno? ¿Cuándo y cómo daremos el salto desde la actual democracia electora de representantes hacia la democracia directa ejercida desde las comunidades? ¿Cuándo y cómo discutiremos (y para qué) la necesidad de sustituir las alcaldías y gobernaciones por centenares o miles de Gobiernos comunales (un Gobierno por cada comunidad o por cada cuadra)?
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Si la construcción de la democracia fuera un asunto numérico o matemático ya tendríamos el mandado hecho: ganamos el 7 de octubre y seguimos en lo mismo. Pero esa construcción es más un esfuerzo político y una profundización de la guerra sorda entre las tiranías empresariales y los pueblos oprimidos. Veremos por qué rumbo tuerce la historia después de octubre.

viernes, 17 de agosto de 2012

Belleza


Lo que sigue son retazos de una discusión levantada en facebook a partir de una reflexión de María Alejandra Rendón. Digo: el origen de este artículo fue la respuesta o comentario que opuse a una reflexión de ella. Pero como (y aunque) su argumento se lo he leído y oído tantas veces a tantas personas (militantes feministas la mayoría de ellas) me parece injusto presentar esto como una descarga a su persona o a su juicio. Pero sí me parece pertinente mostrar su escrito, a manera de introducción:


  • A aquellos amigos que se hacen llamar revolucionarios y distribuyen fotos de mujeres desnudas por este medio quiero decirles, sin aras de reconocerlos a ustedes como pricipales agentes opresores del género femenino, que la mujer es una belleza totalizada y no es bella sólo por ser mujer y menos por sus cualidades físicas. Debemos entre todos liberarlas de la aberracion de someterlas al criterio de objetos, cosificarlas. Esa no es una tarea de los revolucionarios solamente, sino de la humanidad contenedora de una masa superior de mujeres hermosas por como aman, sienten y se entregan a la sociedad que las explota, las humilla y las invisibiliza como seres humanos. No somos una mercancía, somos sujetos de transformación, con la demanda histórica de ser reconocidas como tal. Somos trabajadoras todas de la sociedad en la jugamos singulares e históricos papeles. Hay mujeres "bellas" según la lógica estética occidental contemporánea, ustedes pueden ser dóciles y sentirse supremamente atraídos por la misma, pero no nos prostituyan más. Suficiente ha sido que nos usen para vender hasta un corta uñas o un motor automotriz, utilizando nuestros cuerpos para la presuación y el sometimiento a la cultura del consumo. Reflexionemos sobre esto porque el reconocimiento de la mujer en su concepto más socializado posible es tarea de los hombres y mujeres, todos reproductores de la cultura patriarcal, que naturaliza nuestra supuesta "fragilidad" e "inferioridad".
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En efecto, ya son varias las mujeres a quienes he oído responder ofendidas cuando uno celebra o tan siquiera alude a su belleza (física; ¿a cuál más?). Uno pudiera comentar, nomás para atizar y provocar, que algunas de ellas consideran un insulto el que se les reconozca hermosas. Pero la discusión es más importante y profunda que eso. Aunque algunas posturas extremas padezcan de un problema más bien simple de solucionar: el confundir belleza con valía.
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El disfrute de la belleza femenina no es un invento de machos ni de machistas venezolanos. El proceso químico que lleva al hombre a conmoverse y a reaccionar con placer, morbo y excitación en presencia de una hembra desnuda tiene muchos miles de años sobre la tierra, y a ese impulso le debemos, entre otras cosas, la proliferación de la especie en este planeta. Es un proceso NATURAL, y yo la verdad no creo que reprimirlo sea más civilizado o de avanzada que admitir que nos causa placer.
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Por muy prosaico o primitivo que te suene, eso de "belleza" se refiere exclusivamente al aspecto físico y químico que deviene atracción: una orquídea no es así porque Osmel Souza lo decretó sino porque si se pareciera a Marta Colomina no atraería insectos sino zamuros. Y de bolas que es primitivo el acto: tiene millones de años sobre la tierra y es anterior a toda forma social. Es un proceso anterior a los valores sociales y civilizatorios que muchas feministas invocan. Es un despropósito eso de que uno debe considerar a las mujeres "hermosas por como aman, sienten y se entregan a la sociedad que las explota". No señora: a esas mujeres uno las encuentra valiosas, no necesariamente hermosas. La belleza se refiere al magnetismo sensual que empuja al ser humano hacia los placeres carnales, no al reconocimiento de valores revolucionarios. Eso que llaman "sensualidad" es algo que involucra exclusivamente a los sentidos (por eso se llama así), no a la política ni a las luchas de liberación de los pueblos.
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Es cierto que el capitalismo ha convertido también a la belleza y a los desnudos en mercancía (como a todo), pero no creo que en presencia de una mujer desnuda uno deba voltear a otro lado y decir "No señor, hasta que no me demuestre cuánto ha leído o qué opina del Frente de Liberación de Mozambique no disfrutaré de su belleza". Hay matices y variaciones en la contemplación de un cuerpo, sí: está por un lado la compra-venta de la imagen corporal de hombres y mujeres, pero está también la actitud extrema de pretender que uno se sienta culpable si se tropieza con una mujer bonita y se le quede mirando por más de cinco segundos.
Seguramente hay un punto de equilibrio o límite donde es posible la convivencia entre el disfrute visual o carnal y el respeto. En busca de ese límite, he aceptado del texto de María Alejandra esta declaración: "debemos entre todos liberarlas (a las mujeres) de la aberracion de someterlas al criterio de objetos... cosificarlas". Le he pedido a cambio que "me compre" esta: No es reaccionario ni machista ni retrógrado ni grosero ni asqueroso que a uno le guste la mujer de la fotografía de arriba (diga lo que diga la pantaleta): el disfrute de la belleza es un proceso químico y su existencia es anterior a la palabra, a las sociedades y a la explotación. Por eso no tiene sentido la pregunta "cuando tu dices una mujer es bella a que te refieres?".
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Para responder una pregunta como la anterior tendría que hacerle a quien la formula una exposición multisensorial, prestarle mis sentidos. Nadie tiene palabras para explicar por qué unas mujeres le parecen bellas y otras no, ni está en la obligación de mezclar el placer de los sentidos con los valores éticos o ideas políticas para evitar que lo llamen machista seguidor de patrones y reproductor de los mecanismos de opresión. 
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Claro que no hay un criterio universal para "medir" la belleza. A mí me gustan (físicamente) mujeres que a otras personas no les gustan, y a mucha gente le gustan mujeres que a mí no. No se trata de crucificar a unas y convertir en diosas (Canales) a otras, pero sí de dejar claro que hay mujeres bonitas independientemente de lo que sale por su boca cuando la abren, de lo que hacen a diario con sus vidas y las de otros, o independientemente de si les da la gana o no abrir la boca en presencia de uno. Y sí: hay mujeres muy valiosas e importantes para su gente y para la humanidad que no son bellas. Tal vez atractivas por cierto especial magnetismo: me bajan las defensas ciertas octogenarias desvencijadas por el tiempo y los padeceres, pero formidables en su destrucción o entereza, doñas cocineras y esclavas adoradas por generaciones de hijos y nietos: mujeres arrechas y admirables.
¿Alguien recuerda lo que fueron y cómo fueron La Pasionaria y la recién fallecida Chavela Vargas en sus años finales? ¿Verdad que nos estremece la evocación de Celia Cruz y Edith Piaf? Noticias: eso que nos atrae de las mujeres mencionadas no es hermosura, no es belleza: es valía, y a veces es calidad. Y en cierta forma (en todos los casos excepto el de La Pasionaria) embrujo tramposo: téngase también en cuenta que la música es una fábrica de seducciones, y que carajos espantosamente feos como Trino Mora o Cheo García tuvieron más sexo que cualquier otro feo sin dotes artísticas.
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Tal vez (y muy probablemente) nuestros peculiares giros del lenguaje nos tiendan una emboscada en esta materia. Porque resulta que uno llama "bonitas" no sólo a las cosas o personas por su buen ver, sino porque nos generan ternura, placer, estremecimiento o felicidad (gente bonita, lindo paseo, bello poema, hermosos recuerdos). De la misma manera llamamos "sabroso" a algo que nos produce un placer no necesariamente gustativo: música sabrosa (no es de gratis que la salsa se llame como se llama), un baño sabroso, una caraja que está rica o divina; todos hemos dormido "sabroso", y preguntarse qué tiene que ver el sueño con el sentido del gusto es como preguntarse qué tiene que ver el culo con las pestañas. ¿Y qué tal la expresión está buena (o bueno)?
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Pero, apartados de las trampas del lenguaje, la belleza es una cosa (un proceso biológico) y la política y la ética son otras (procesos sociales y civilizatorios).
¿Soy un machista moldeado por el capitalismo porque me gusta Shakira? Ah bueno, pues mala leche.

jueves, 2 de agosto de 2012

Adorar a Rómulo Gallegos (despreciar al país que destruimos)


Falsa tumba de "Doña Bárbara" en La Trinidad de Arauca; fue una construcción improvisada para grabar una telenovela en los años 70. Los restos de Pancha Vásquez (la mujer en cuya historia y carácter se inspiró Gallegos para crear "su" personaje) reposan cerca de allí.

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Hoy cumple años uno de los emblemas de la destrucción de la cultura venezolana, o lo que quedaba de ella a principios del siglo 20. Rómulo Gallegos fue el narrador (por ahí dicen que el autor, y este es uno de los mitos que hay que comenzar a demoler urgentemente) de unos relatos a los que la sociedad burguesa de la segunda mitad del siglo 20 convirtió en emblema de la nacionalidad, lo mismo que su "autor".

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Lo detestable no es tanto el sujeto Gallegos sino el método de imposición de una visión parcial, antipopular y elitista de la cultura cultura que ejecutó el Estado Burgués en manos de los adecos. Gallegos fue dos semanas a un hato en Apure (La Trinidad) y una semana a un campo en La Guajira (Alitasía). En el hato apureño emborrachó a unos obreros y peones para sacarles (robarles) sus historias, memorias de personajes; copió o intentó copiar su habla y sus giros lingüísticos, se enteró de unas cuantas leyendas y coplas, que no son propiedad de nadie sino hechura colectiva de los pueblos. Con ese arsenal de historias y cantares escribió unas novelas, de las cuales se declaró autor, y por ellas fue proclamado emblema de la nacionalidad. Esas historias y decires y cuentos no le pertenecen a nadie, no tienen dueño, pero la gente las escucha y se las atribuye automáticamente a Gallegos. Doña Bárbara no es Pancha Vásquez, no señor: ese es un personaje creado por la mente prolífica y excepcional de ese maldito burgés coñoesumadre y ladrón. ¡Perdón!: de un genio de nuestra literatura, orgullo de la cultura venezolana (pa mis cojones).
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Dicen sus defensores, adoradores y aduladores que Gallegos sacó del silencio a esas y otras regiones, como si los apureños y wayúus no tuvieran nada que decir sobre sí mismos. Es el caraqueño rico, intelectual, engreído y dominante imponiendo su discurso ayudado por una Academia, unas instituciones y un sistema educativo que no dudaron en zamparle la etiqueta de lo venezolano por antonomasia.
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Y de paso está el asunto del contenido y de cómo ha sido utilizado para imponerle al pueblo el autodesprecio por lo que pudimos ser (un país que produce lo que consume), y para zamparle la adoración por la imitación o el remedo de algo que nunca seremos (europeos constructores de ciudades que medio funcionan). Mediante un artificio "educativo" (adoctrinador, es lo mismo) financiado por el chorro de petróleo que se desató el siglo pasado, a los venezolanos se nos convenció de que ser campesino (y parecerlo: hablar, vestir, trabajar, pensar como campesino) es una mancha asquerosa de la cual es preciso despojarse, porque gente civilizada, chévere, bonita, desarrollada y "de avanzada" que se respete no anda sembrando matas ni criando animales (es decir: produciendo alimentos) sino estudiando para ser profesional o intelectual, o preparándose para la misión mega-hiper-guao de ser un empresario exitoso: un coño de esos que tienen esclavos y se hace rico a partir de la explotación de éstos.
La idea de desarrollo que nos impusieron (la transformación en un país inserto en el modelo industrial capitalista) pasaba por un trámite migratorio descomunal, y vaya si el capitalismo lo logró. La masa que se trasladó a las ciudades lo hizo para cumplir con un requisito o necesidad del capital: tener a enormes cantidades de personas aglutinadas en espacios donde cumplir sus roles: el trabajo esclavo y el consumo.
Los productos y mercancías capitalistas se distribuyen con menos costo para el industrial si en lugar de tener a 5 millones de personas (esclavos y consumidores) disgregadas en un amplio territorio (donde no estén hacinadas ni luchando entre sí ni contra el reloj) sino en un solo campo de concentración, una mierda que llaman urbe, donde usted es cosmopolita (sifrino) o debe tratar de serlo, porque si no lo hace es un segregado y un excluido. Las cárceles (y las tumbas) están llenas de gente que no quiso ser cosmopolita, o no pudo y lo intentó por las malas.
Por eso los barrios y sus habitantes en rebeldía están siendo los destructores de la ciudad capitalista post-industrial: los barrios no son lugares para acomodarse y aburguesarse sino para ejercer la resistencia política y cultural, y esas cosas sólo se ejercen con violencia. A veces con violencia creadora y emancipadora, pero violencia.
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El prócer emblemático y simbólico del proceso de urbanización del país; el paladín, arquetipo, estereotipo, prototipo y pinga e burro que nos explicó a los salvajes pata en el suelo que éramos cómo dejar de ser campesinos y empezar a ser gente, no es otro sino Santos Luzardo. Tú sabes: el patiquín caraqueño que se fue al monte a poner orden en aquella mierda (perdón: a inculcar valores civilizatorios allá donde sólo había barbarie). Doña Bárbara es la metáfora de cómo la civilización (la urbe cosmopolita al borde del estallido demográfico) derrota a la barbarie. Treinta años después de la aparición de Doña Bárbara ya 70 por ciento de la población venezolana vivía en ciudades y a 99,99% de esa población sentía risa o asco de la palabra conuco. Todavía hoy, en las fiestas urbanas, cuando alguien pone música llanera es la señal de que se acabó la fiesta, y muchos todavía no se explican qué tiene de raro que mantengamos vivo el eslogan Caracas es Caracas y lo demás monte y culebra. La idea de barbarie se sigue asociando al conuco y al campesino con machete y escardilla, y no a las balaceras y mortandades colectivas de las urbes. Como si un espíritu anglosajón se empeñara en convencernos de que los campesinos viven feo y los citadinos mueren de pinga.
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Gallegos es lectura obligatoria en las escuelas y liceos venezolanos, y esa es la razón por la cual a cualquier compatriota tú le preguntas quién es el mejor escritor venezolano y te responde que es él, el Gallegos. Igual si preguntas quién es el mejor tenor (Sadel), el mejor poeta (Andrés Eloy), el mejor torero (Girón), el padre de la OPEP (Pérez Alfonzo), el canciller por antonomasia (Calvani). Qué casualidad que todos esos bichos fueron adecos, ¿no? Y algunos de los nuestros siguen adorando y rindiéndole homenajes a esos bichos. Así de recontrajodidos estamos.
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Estas reflexiones me sorprenden viajando precisamente hacia el estado Apure. Entre Mantecal y Elorza se despliega el que fue uno de los latifundios más grandes de Venezuela, el hato El Cedral: 55 mil hectáreas recientemente recuperadas por el Gobierno venezolano para ensayar allí otra forma de organización de la gente y de la producción. El recorrido depara sensaciones fuertes, que van desde la presencia de una fauna extraordinaria y unos paisajes naturales de asombro, hasta un paisaje humano que guerrea contra la costumbre capitalista instalada en el cuerpo (más allá del cerebro): vegueros dispuestos a reorganizarse en clave de socialismo y autogestión, pero personal e íntimamente agradecidos con los antiguos dueños del hato, porque nos ayudaron y eran gente buena. Esclavos e hijos de esclavos agradecidos con sus antiguos amos. Gente preocupada porque, acostumbrados por siglos a trabajar por una paga, ahora están siendo invitados a ser co-responsables de la producción de alimentos y de la organización humana (social)...
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...coño, perdón, debo interrumpir estas reflexiones. Estoy entrando al municipio Rómulo Gallegos. A los apureños también les impusieron (perdón: les enseñaron) la adoración y el agradecimiento a Rómulo Gallegos.