martes, 17 de noviembre de 2009

José Rondón: La casa del hombre

Clic en cada foto para verlas más grandes.

Si por “joven” definimos a un ser humano en la plenitud de su vigor físico y mental; a alguien que está pensando en el futuro y trabajando para que éste le sea más soportable a la humanidad; a alguien que está en el momento más formidable de su aporte de ideas y acciones de avanzada (revolucionarias); si un joven es alguien cuya potencia te hace pensar: “Con diez carajos como éste le cambiamos el rumbo al país”, entonces el hombre más joven que conozco tiene 93 años. Se llama José Rondón y vive en un recodo de los páramos merideños.

Tiene una casa que se parece a él (El Arca de José): aunque parece que ya está terminada, en realidad se encuentra en permanente construcción. Se trata de una vaina amorfa y gigantesca. Si uno la evalúa con los parámetros de armonía y belleza que nos impusieron desde niños, tendremos que decir que es fea. No hay nada allí que recuerde al ideal de casa de campo o de residencia por el que los privilegiados pagan millones. Pero hay ciertos datos mágicos que hacen de esa casa un asunto superior: uno, que está hecha por un hombre que la está haciendo con amor y entrega, no por esclavos que trabajan por comida o plata; dos, que gracias a la alquimia de la construcción alternativa usted nunca morirá allí de frío a pesar de estar en medio de un valle donde el viento helado sopla en serio; y tres, que al llegar al lugar José le advierte sobre algunas reglas del lugar. “La condición para estar aquí es que usted se apodere del lugar. Esto es de mis amigos y mis amigos hacen aquí lo que quieran. Cuando viene gente me gusta que la visita sea una siembra de recuerdos. Si hay algo que me moleste yo no se lo voy a mandar a decir: yo se lo digo”.

El Arca de José fue hasta hace poco una posada, pero José decidió o descubrió que ya no estaba en condiciones de sostenerla como tal. “Una posada requiere de mucha energía y atención. A mí me gusta hacer las cosas bien, que la gente se sienta atendida y satisfecha. Ya no es un trabajo para mí, así que antes de desmejorar el servicio prefiero no prestarlo más”. Cuenta que él en realidad es campesino, agricultor, “Pero en esta etapa de mi vida soy constructor”. Los títulos que lo acreditan como tal son el Arca y otras casas más que ha construido o ayudado a construir en varios lugares. Los reconocimientos del país formal incluyen foros al lado de Fruto Vivas, “él explicando su visión de la arquitectura y yo diciéndole a la gente cómo hacer una casa con lo que sea”.

Uno se tropieza con ella si se dedica a asomarse por las veredas de San Javier, rumbo al páramo de La Culata. Una edificación hecha de materiales desechables, o más bien desechados por gente que bota los objetos cuando los cree inútiles. El Arca es un templo donde ofician la madera, las botellas, el hierro, el barro, troncos de varios tipos de árboles, y sobre todo el ingenio y las ganas de construir de su creador. Como cualquier otra gesta, la de construir una casa tiene secretos. José no tiene problema alguno en revelar algunos de los suyos:


Más adelante muestra un ropero o armario que (vaya, revelación del idioma) puede desarmarse, trasladarse fácilmente. Y una pared que separa un salón grande de su habitación: “Una vez hubo un encuentro aquí, había como cien personas. En hora y media quitamos esta pared, apartamos unos muebles y ya teníamos espacio para esa reunión grande”.

José no mide más de 1 metro 60 pero su voz y su personalidad hacen que se vea inmenso, como la casa. Le hablé de Ramón Mendoza (El Cayapo) y resulta que lo conoce. “Le debo una visita. Cualquier día de estos cojo un autobús para hablar con él. Tenemos cosas que hacer juntos”. Era lo que estaba esperando: me ofrecí para llevarlo hasta San Diego para propiciar ese encuentro entre los dos maestros que conozco en las artes de construir para la vida. Nos dijo: “Maravilloso. Vayan buscando entonces la ropa más sucia que tengan, porque voy a enseñarlos a hacer cosas con barro y con arcilla. Cuando yo visito a los amigos no me gusta ir a perder el tiempo. Si voy para allá será para enseñarlos a hacer cosas, para dejar hecho algo”.




Una pregunta provocadora para ponerlo bravo (ya nos habían contado que cuando su reciedumbre se convertía en mal humor podía ser temible, y queríamos verlo en esas): “¿Y usted hasta cuándo piensa trabajar? ¿Cuándo va a terminar de construir la casa?”. Tal vez estimulado por la atención con que lo escuchaban mis panas y compañeras de viaje (uno junta sus edades y no suman 50 entre las dos) no reviró sino que habló de él y de la casa como de un mismo proceso vital: “Esta casa es un proyecto que no se termina. Siempre hay algo que acomodar o que hacer aquí. A mi edad hay que estar trabajando siempre, hay que mantenerse activo para no perder facultades. No voy a retirarme, esta casa está en construcción permanente, ese es el proyecto”.


Los suspiros de admiración de las muchachas hacen derivar la conversa por un derrotero afín. “Una vez vinieron unas monjas y yo me fijé en una. Le dije: ‘Usted no sabe lo feliz que me haría si la viera sin ese hábito’. Y bueno, por lo menos me regaló una sonrisa”. Se ríe breve y silenciosamente para celebrar su propio triunfo, y remata con una reflexión. “Hay gente que dice que uno es hombre mientras se le para el pipí. Yo he demostrado que eso no es verdad. Hay gente que formula esas teorías locas, nadie sabe basadas en qué”.

Una de las muchachas lo soltó: “Qué hermoso. Qué hombre”.









17 comentarios:

RomRod dijo...

afortunadamente para ti, para mi, y para nosotros como país, Venezuela está llena de personajes así.

Alita dijo...

Cada vez que entro aquí me acuerdo de la reflexión de Ramón de quién coño habrá sido el pendejo que dijo que uno tenía que vivir montado encima de otro. Esta "piazo 'e ciudad" ya no tiene salvación, los que se queden aquí están destinados a mal vivir y a "mal morir" quién sabe de qué cosa, exposición por supuesto de nuestra neurosis y de la neurosis ajena que también apremia y afecta. Y entonces está José, que a los 93 se ve de quince y le ha echado más bolas que todos nosotros juntos... ¿Cuál cree Usted que será su elección? YO ME VOY "DESTA" VAINA, CAMARADA... AJajAJajAJajA

JRD dijo...

RomRod.
Si, hay unos cuantos diablos de estos sueltos por ahí. Me he propuesto ir a buscarlos, a ver si logro algo:capturarles el legado y echarlo a rodar. Multiplicar la semilla para que alguien la haga florecer en otros lados. Ese es el cochino plan.

Alita.
Vente conmigo a buscar a estos viejos, loca. Velo de esta forma, mira qué importante: este caballero tal vez no viva diez años más. Tú seguramente vivirás más de 50; igual Héizel, Leomerly, Mauryn, otr@s. Los hijos y nietos de ustedes vivirán eso y más, seguramente hasta el siglo 22. Así con una o más visitas atentas de ustedes y unas cuantas sesiones de aprender a hacer con las manos garantizaremos que la sabiduría de este muchacho José encontrará reproducción más allá del año 2100. ¿No te suena así como a siembra y a perpetuación?

Sal de tus compromisos ciudadanos y vamonos a cogé carretera, a saquear a esos tipos. Ellos están rogando que lo hagamos.

More Baker dijo...

Qué bonito este blog, jose.
La casa de este muchacho se me pareció, no en el lujo claro, a la casa de Pablo en Isla Negra.Cada puerta, cada viga, los peldaños de las escaleras, los objetos, están dispuestos de tal forma, que uno tiene la impresión de que además de mirarlos uno los está leyendo: esos objetos parece que fueran los versos de una magnífica poesía y que estuvieran contentos de estar allí.
Qué formas tan particulares de escribir poemas, no?

JRD dijo...

Esa es la palabra, More, poesía. Estos son poetas vitales. No tienen necesidad de escribir, ellos hacen poesía.
Abrazo.

Adriana Del Nogal dijo...

Perro! de verdad que estoy algo más que sorprendida y conmovida con esta historia! Qué bueno que hay gente y haceres tan hermosos en mi país. Esa casa es una maravilla, es tan suya, tan de su naturaleza que no creo que haya algo parecido en el planeta. Gracias por tus historias, duque, magníficas.

RomRod dijo...

habla con Fruto que debe tener una lista inmensa de gente así, de los grandes constructores de sueños de esta tierra.

Lucila Duque dijo...

¡Qué maravilla mi hermano querido! Yo siempre te he dicho: Vámonos pa'llá!!!!!

Juan J. Espinoza dijo...

Pana que arrecho, es basicamente una casa con vida.

Anónimo dijo...

Saludos, compatriota, al igual que usted soy de esos extraños venezolanos que queremos vivir en armonía con nuestro hermoso país lleno de grandezas y de diversidad por donde quiera que etes. Estoy tras la pista de el Sr. José Rondón ya que estoy planificando la construcción de un espacio a base de desechos y le pregunto: como puedo contactar al Sr. Rondón, tendrá algún numero telefónico, o cual es la manera? se le agradece el apoyo a esta obra. mi nombre es Joan Pino y mi cel: 0414-6337876 joanpino@hotmail.com me despido agradeciendo el tiempo que ha invertido para publicar este blog tan interesante e importante para nuestra idiosincracia.

JRD dijo...

Juan Espinoza

Subes desde Mérida hacia San Javier, vía páramo La Culata. A unos 20 minutos de la Vuelta de Lola encontrarás el sector La Vergara, poco despues del hotel Valle Grande (una hospedería del Ipas-Me). Tienes que estar muy pendiente a la izquierda de la carretera, hay una entrada muy pequeña, al fondo de ve la fachada de la primera foto de arriba. Cuando fui había un letrero de madera que decía "Artesanía Rapa nui", de un negocio cercano. Esa es la entrada.

Anda y me le das saludos al viejo. Si no le suena mi nombre (porque ese disco duro a veces se resetea) dile que es el periodista de Tinaquillo, el tipo del Cayapo.

Anónimo dijo...

Coño, que bonito debe ser llegar a esa edad con esa vitalidad, energía y amor a la vida. Dios bendiga a ese magnífico señor, porque la verdad es que la palabra viejo no le cuadra por ningún lado. Que grata experiencia debe ser experimentar aunque sea por un rato las vivencias de ese maestro de la vida, absorber esa buena vibra. Esa es la Venezuela que uno desconoce y deben haber algunos seres excepcionales con el que inspirarse para estos duros pero esperanzadores tiempos que vienen. Te felicito Duque por encontrar y darnos a conocer a un magnífico ejemplo de un espíritu indomable y ejemplar. Hay seres que parecen llevar una bendición perenne que los hace especiales y nos pueden inspirar.

Anónimo dijo...

camarada, en Bejuma hay un personaje llamado Ignacio Zambrano, aunque la ultima vez que supe de el andaba por Las Vegas de San Carlos de Cojedes, es un maestro del barro que pregona por igual la necesidad de construir con nuestras manos y el amor a la tierra madre. En cuanto tenga su ubicacion actual le envio por esta via, bien vale conocerle y saber de sus angustias. Gratificante ese registro que llevas adelante.

JRD dijo...

Compa, cuando pueda me envía ese contacto, me interesa. Saludos.

Henry Sandino Cabrera dijo...

Coño duque como no reconciliarse con la humanidad despues de leer este blog... Alli esta la esperanza de la salvacion y la vida! No en la vaina religiosa sino en el conocimiento profundo de nuestro pueblo! De donde aprendemos y reaprendemos mas, que en los años de universidad y academia formal!

Entonces uno comprende lo entrampado que esta en la burocracia del dia a dia y entiende la falta que hace de por lo menos un año sabatico para recorrer cada pueblo, cada campo, cada sabana de esta tierra hermosa a llenarse de Amor y Vida!

Salud y gracias por compartirlo!

alaugisch dijo...

Gracias por hacernos saltar lagrimas de emocion al leer este hermoso documental de nuestro bello amigo Jose Rondon. Tuve la dicha de crecer conociendo a este bello personaje, te puedo asegurar que todo lo que el proyecta es sabiduria, amor y gentileza. Tu descripcion fue muy certera,te aseguro que con un poco mas de tiempo no tendrias palabras para describir la esencia de su creatividad.

Gracias de nuevo por compartir un pedacito de nuestra tierra con el mundo.

Aibeth Laugisch-Boada
Dallas, TX

alaugisch dijo...

Gracias por hacernos saltar lagrimas de emocion al leer este hermoso documental de nuestro bello amigo Jose Rondon. Tuve la dicha de crecer conociendo a este bello personaje, te puedo asegurar que todo lo que el proyecta es sabiduria, amor y gentileza. Tu descripcion fue muy certera,te aseguro que con un poco mas de tiempo no tendrias palabras para describir la esencia de su creatividad.
Gracias de nuevo por compartir un pedacito de nuestra tierra con el mundo.
Aibeth Laugisch-Boada
Dallas, TX