lunes, 14 de diciembre de 2009

Radio Carora, la nostalgia y la niñez que se fue

Hace como cinco años años el pana y paisano caroreño Edgar Vargas perpetró un atentado contra mi cajón de nostalgia. Me regaló un CD llamado "50 años en una hora", una recopilación de los momentos, jingles, promociones y música que le dieron personalidad a Radio Carora. Yo, la verdad, guardé el CD porque no terminaba de interesarme, no le veía la gracia al cuento. Además, uno tocado de la respectiva coraza política me dejaba llevar por un dato amargo: esa radio era (y sigue siendo) la voz de la godarria, de los ricos de Carora, de una renombrada casta de racistas, del enemigo. Y a esa gente no hay que hacerle concesiones. Hasta que un domingo me puse a escuchar el maldito CD, y me jodí. Tan sencillo como eso. Me volvió mierda.
Ah, pero yo no podía quedarme solo con esa vaina atrevesada en la garganta, así que cogí un editor de sonido, hice una selección de poco más de cinco minutos de la grabación, y se la mandé a un grupo de panas caroreños, casi todos residentes en otras ciudades y países. Subo aquí ahora el archivo de sonido, y más abajo el texto que les mandé a los panas.
Si usted no nació o vivió en Carora en los años 70 seguramente la grabación no le dirá nada. Tal vez sí la reflexión, porque la nostalgia fabricada a punta de radio es un síndrome universal. Todos llevamos nuestra Radio Carora encima, adentro, incrustada como un software en la memoria o disco no tan duro:

Alexis, Rafael Pompilio, Edgar, Luis; demás compas caroreños y/o larenses: allí les anexo un archivo de sonido. Una grabación de cinco minutos y pico que les pido (por favor, de pana) que escuchen. Después les paso los créditos debidos. Les explico de qué se trata.

El hermano Edgar Vargas me regaló el año pasado un CD del cual sólo quiero decir por ahora que me dio en la madre. O sea, me escoñetó anímicamente. Es decir: cuando me instalé a escucharlo me puse a pensar, con las bolas en la garganta, en las coñoemadrísimas trampas que nos tiende la memoria, o mejor dicho: la aparición súbita de los recuerdos después de un tiempo de haber olvidado. La infancia es una vaina que uno almacena en ciertas gavetas; cuando éstas se abren inevitablemente nos pasa la consabida película frente a los ojos y retumba la frase: "Maldita sea, ¿cuándo se me fue la niñez?". O bien: "Qué jodido estaba todo en aquellos tiempos", tras lo cual uno termina recordando a la miseria con ternura y agradecimiento, porque esto que es uno hoy se lo debe a las coñazones de aquellos días.

A lo mejor muchos de ustedes escuchaban Radio Juventud, Radio Universo o Cristal; quizá Rafael Pompilio no escuchaba radio porque hacía su propia música. Si es así estoy frito y solo con esta mierda, pero igual corro el riesgo, que no se diga que no intenté compartirla.

El punto es que ayer agarré el CD que me dio el pana Edgar, me puse a hacerle cortes y ediciones con un editor de sonido e hice una selección de los momentos que me parecieron más "fuertes" del disco. "Fuertes" porque, en mi caso, me agarran y me trasladan sin escalas a la Carora de los años 70. Allá se quedó la niñez de este animal caraqueñizado; allá debo ir a rescatarla.

Yo no sé si estos ejercicios son buenos o malos. Algo me dice que buenos no son, visto el "efecto RCTV": esa cuerda de bichos que nos moldearon, jurungaron y mediatizaron los afectos y después quisieron cobrárnoslo. Un pana me decía hace poco que la nostalgia es una debilidad pequeñoburguesa y "una traición al proceso", porque le hace concesiones al país que debemos dejar atrás. Si el compa tiene razón, pues aquí perpetro esa traición con gusto. El futuro soporta correcciones y disculpas; la niñez, jamás.

Vaya compas, échenle un oído a eso. Y si quieren lo comentan; así sea para decirme que el ejercicio no les dice nada.

pd: Pompilio: en el último minuto de la grabación aparece un J.T. Santeliz que es, con casi toda seguridad, familiar tuyo. Es el que recita: "¡Salve, Carora invicta!" ¿Nos confirmas eso?

2 comentarios:

KAKALO dijo...

Saludos.
Muy interesante tu reflexión,lo importante es que la Radio Carora sigue allí de la mano de su pueblo, enraizada como "las ramas altivas del cují" que dijera Don Chio, haciendo historia.
La voz que declama el verso de J.T. Santelíz, es la de mi finado padre Carlos José González; mismo que se repetía todos los días a las 12 m. con el marco musical del himno del Estado Lara.
Carlos Gonzalo González
kakalo50@gmail.com

GUILLERMO CHAVIEL dijo...

COÑO JOSE, DE VERDAD ESAS REFLEXIONES TIENEN UN AIRE CARGADO DE ESA NOSTALGIA QUE NOSOTROS EXPERIMENTAMOS CUANDO ESTAMOS LEJOS DE NUESTRO TERRUÑO,HAY RAZON EN TUS PALABRAS Y DE VERDAD ME IDENTIFICO CON CADA UNA DE ELLAS, EN ESTE MUNDO TAN CONVULSIONADO DONDE LOS SERES HUMANOS ACTUALES SOLO VIVEN PARA PRODUCIR DINERO, QUE VAINAS CON ESTE MALDITO CAPITALISMO;SE PASA DESAPERCIBIDO QUIZAS POR LA MANERA EN QUE SE PIENSA Y HASTA A VECES NOS TILDAN DE CURSIS, PERO LA RAZON ES QUE NADIE TIENE LA CURA PARA ESAS CRISIS NOSTALGICAS QUE DESDE EL FONDO DE CADA HOMBRE Y CADA MUJER, NOS ENVIA SU MENSAJE, TODAVIA QUEDA ALGO GUARDADO PARA ALIMENTAR EL ALMA, SALUDOS HERMANO...