lunes, 29 de junio de 2026

El dolor y la rabia; la razón y la conspiración



A una inmensa cantidad de personas el dolor humano nos provoca automáticamente más dolor, y también un sentimiento y un impulso primario llamado afán de solidaridad. Otras personas, corporaciones y laboratorios políticos logran bloquear esa pulsión biológica y natural de la especie y se aplican conscientemente a asuntos que van desde la frivolidad hasta la crueldad y la perversión.

En esta Venezuela estremecida física, política y espiritualmente hay ahora mismo personas trabajando, labrando, tallando, esculpiendo un dispositivo de guerra sucia para hacerlo definitivo y concluyente: la acción propagandística que pretende debilitar aun más al gobierno venezolano y a sus instituciones, con el objeto de lograr su colapso o su definitivo derrocamiento. La misión paralela o complementaria a esta sería la liquidación, destrucción y prohibición o proscripción del chavismo como factor político.
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Vamos con el dispositivo actual: en un momento de altísima tensión y confusión, que hace salivar a estrategas y a sicópatas por igual con escenarios propicios para una jugada política dentro de la teoría del caos. La rabia y desesperación, reacciones a flor de piel en un país adolorido, están siendo explotadas masivamente por diversos laboratorios mediáticos, basados en manejo de redes sociales, a partir de procedimientos falaces dirigidos a un colectivo sometido a situaciones de extremo dolor.

Usted detesta al gobierno y al chavismo; el manipulador estándar está aprovechando que en su momento de rabia, dolor y confusión, cualquier cosa que lo afecte o perturbe lo conecte con su odio anti-gobierno y anti-chavista. Y los espectadores que también detestan al chavismo y al gobierno le dan automáticamente la razón en todo al que grita, insulta o golpea a todo lo que huela a gobierno y a chavismo. Una persona adolorida es convertida así por los laboratorios mediáticos en un vehículo y en un instrumento de alta efectividad: como nadie puede o debería confrontar a una persona desinformada o no informada en medio de su dolor, es relativamente fácil confundir ese derecho a ser tratado con comprensión a el derecho a tener la razón en todo.

  • Hemos visto cómo las instrucciones o casi ruegos de las autoridades para que las personas no acudan masivamente a las zonas de desastre se difunden como medidas tiránicas para impedir que la gente no ayude a la gente;
  • Hemos visto cómo una situación aislada se pretende difundir como si fueran la norma: si un funcionario o militante chavista comete un error, los laboratorios basura lo muestran como "prueba" de que todo lo que hacen el pueblo y el gobierno en Venezuela son errores;
  • Hemos presenciado la insólita práctica que pretende imponerle a todo el mundo, e incluso a la gente que vive en La Guaira, unas piezas desinformadoras sobre lo que ocurre en La Guaira. Desde España y desde Miami se le dice a la gente que está en La Guaira lo que está ocurriendo en La Guaira. Estas jugadas prosperan por la sencilla razón de que muchas personas decidieron (y prefieren) dejarse engañar;
  • Hemos visto imágenes de funcionarios cargando aparatos electrodomésticos y la mediática desatada se ha encargado de "informar" que esa sola imagen es una prueba de que los organismos venezolanos de seguridad están saqueando en lugar de ayudar;
  • Hemos visto cómo se intenta desaparecer de los espacios informativos nacionales e internacionales (sobre todo de los internacionales) la acción de gobierno e instituciones, y darle visibilidad solo a la acción de las brigadas internacionales;
  • Hemos visto imágenes de personas enfrentando o insultando a efectivos policiales y militares, solo porque están ahí, y a esa situación se le presenta como un enfrentamiento permanente entre pueblo y gobierno;
  • Hemos visto cómo se pretende darle más veracidad y relevancia a los videos difundidos en redes sociales que a los protocolos internacionales para situaciones de catástrofe.

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Los errores que cometen los órganos de rescate, defensa y seguridad en este momento crítico son los mismos que cometen todos los órganos de rescate, defensa y seguridad en todas partes del mundo cuando se presenta una situación desmesurada y de proporciones gigantescas. Los jefes de la campaña antivenezolana lo saben, y se aprovechan de las muchas fisuras y fragilidades actuales para imponer un discurso.

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No es la primera vez que el chavismo en funciones de gobierno enfrenta un ataque cognitivo masivo y planificado para el asesinato de la verdad y el linchamiento moral (y después físico) de todo lo que sea o parezca obra de la Revolución venezolana, que aunque golpeada, sigue viva y alerta. Desde el mismo momento en que el comandante Chávez comenzó a hacer campaña electoral se activó el laboratorio de destrucción de la verdad, y esa maquinaria fabricante de mentiras no ha parado. Lo que la basura racista que quiere gobernar a Venezuela llama "la sociedad civil" y "la clase pensante" ha efectuado, por manipulación o por ignorancia, movimientos y campañas tan feroces como esta durante 27 años.

Lo que hace más perversa y sucia a la campaña actual es que está jugando con el dolor y la desesperación de millones de venezolanos.

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Asesinar y eliminar al chavismo es algo inviable, porque el chavismo no es una gestión de gobierno sino una corriente histórico-social con raíces en el pueblo y resortes activos en varios millones de personas. Pero la derecha acicateada por la locura trumpista seguirá intentando esa masacre con estocada final, y nosotros seguiremos resistiendo.

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El gobierno y la tendencia política sobre la cual se cimienta ha recibido golpes devastadores, pero sigue admnistrando y manteniendo en funcionamiento al Estado. El discurso insultante, y además falso, que sostiene que acá todo lo decide y motoriza Estados Unidos, es solamente eso: una falsedad y un insulto fácilmente desmontables.
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Las facciones que quieren acceder al control del aparato estatal están preparando para ya mismo, para los próximos días u horas, la irrupción en escena de una basura comemierda que nada tiene que aportarle al país en este momento (y en realidad en ningún otro momento): la señora Machado, que está en campaña electoral desde hace varios años, vendrá a mostrarse y a hacer algún show. Como en situaciones de desesperación hay quienes se arrojan en brazos de quien sea, en busca de consuelo o de alguna forma de apoyo sicológico, veremos escenas teatrales cuyo discurso de fondo dirá: "llegó la que va a salvar a Venezuela".

No es una profecía, cualquiera puede detectar los movimientos que dirigen las jugadas de laboratorio en esa dirección.

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Capítulo especialísimo para otra facción que también sueña con el poder, o con la posibilidad de destruir al actual gobierno pero desde una zona que ellos quieren llamar "la izquierda": desde los que pretenden encontrar en filósofos europeos del siglo XVIII la explicación a la Venezuela del siglo XXI, hasta los ex chavistas aspirantes a la presidencia. Es una delicia ver cómo se aferran a expresiones y argumentos idénticos a los fabricados en Miami para atacar al gobierno de Venezuela y buscar alguna grieta donde ponerse para que los vean y los oigan. Gente que conspiró contra Chávez, contra Nicolás y contra Delcy, con la esperanza de encontrar alguna fuerza que se los lleve por un desagüe que diga: "nunca me contaminé, nunca me equivoqué", cuando en realidad solo dice: "nunca entendí que la única revolución posible es la que ocurre en el territorio, no en los libros, y es bien difícil".

jueves, 21 de mayo de 2026

Manifiestos y proclamas por Venezuela, por el pueblo venezolano y por la Revolución

La seguidilla de actos, declaraciones y anuncios insultantes de la entidad criminal que gobierna Estados Unidos ha propiciado varios efectos en la Venezuela bolivariana. Algunos de esos efectos eran de esperarse (y de hecho los esperábamos hace tiempo), como por ejemplo el despertar de un germen que se creía extinguido o amansado a plomo desde el 3 de enero de 2026. Ese germen, llamado índole rebelde, no podía ni puede esperar más tiempo inactivo en su lugar de estacionamiento o de reposo, mientras el enemigo del pueblo venezolano se llena la boca decretando que es el dueño de nuestro país y que, además, debemos estar agradecidos por eso.

Se cocina, no por una sino por varias vías y núcleos de actividad política, organizativa y popular, una serie de proclamas o manifiestos que, de juntarse en un solo documento y refrendarse en Cabildo Abierto o en Asamblea de Ciudadanas y Ciudadanos, su contenido y propuestas tendrían carácter vinculante (artículo 70 de la CRBV). A estas alturas no es necesario ni siquiera recordar que la soberanía reside en el pueblo y no en el Gobierno. Ese manifiesto tendría su foco y su sustrato primordial en la urgente necesidad de reafirmar, invocar y asumir con todas las consecuencias el carácter antiimperialista de la Revolución Bolivariana. 

El Gobierno Bolivariano no está en situación ni en condiciones de declararle la guerra a Estados Unidos, y quizá tampoco de impedir alguno de los repugnantes actos con facha administrativa que lesionan nuestra soberanía. El oligofrénico que despacha en la Casa Blanca ha dicho que quiere 
convertir a Venezuela en el estado número 51 de Estados Unidos, y eso no es lo más grave ni lo más insultante que ha dicho o hecho desde el 3 de enero. La respuesta del Gobierno de Venezuela ha sido todo lo cautelosa que se puede esperar de un equipo que ha sido directamente amenazado de muerte.

Individualmente, y por razones primeramente éticas, los ciudadanos y ciudadanas tampoco estamos en condiciones de solicitarle a la presidenta y al alto gobierno que se inmole en masa y que entregue la vida; la existencia de un equipo de gobierno, el Alto Mando de la Revolución, es el último o penúltimo reducto que le queda a la República y al Estado. Nada haría el gobierno de Venezuela con lanzarse a una guerra que sería un suicidio, pues estar vivo es un requisito fundamental para seguir luchando. Ha dicho Luis Britto García que nadie ha conseguido nada rindiéndose. Habría que recordarle que suicidándose tampoco ha logrado nada ninguna persona o entidad.

Pero el pueblo bolivariano sí está en condiciones de declarar y recordar que nuestra guerra con el imperio no ha terminado, y que sí hay en el país métodos para activar formas de resistencia. No en contra del Gobierno de Venezuela, que no es el enemigo, pero sí al margen de sus actuales limitaciones.

Más allá de los gestos individuales o grupales, que han sido hasta ahora puramente declarativos, y del hecho de fijar posición en redes sociales o en eventos más o menos domésticos, la Venezuela en rebelión está despertando con una contundencia que recuerda el momento del chavismo como fenómeno aluvional, de la calle y del campo. Al parecer todavía ese movimiento no es perceptible en los canales regulares (incluyendo las redes sociales) pero sí en los circuitos y territorios donde el pueblo organizado entendió y activó el principio rector de la corriente histórico-social llamada chavismo.

Ya germinó, ya levanta sus ramas y follaje. En los próximos días saldrán a la luz comunicados, manifiestos y proclamas que, a pesar de su carácter rompedor de esquemas, no constituyen una afrenta al Gobierno Bolivariano sino una expresión de un pueblo que sí puede responderle al que ha venido a humillar

sábado, 10 de julio de 2021

Después del Koki

1

La tarea importante y colosal en la Cota 905 y alrededores no es el exterminio de unos criminales (cosa necesaria y ya en marcha) sino la construcción de un cuerpo/estructura social que impida que se levanten nuevos kokis en el futuro. ¿PODREMOS hacerlo?

2

Destaqué en el párrafo anterior la primera persona del plural porque ya está bueno mi pana, ya hace rato sonó la hora de que el chavismo en pleno entienda que hacer la Revolución no es tarea de gobiernos sino de militantes convencidos, y de gente con necesidad de vivir en una sociedad distinta. El Gobierno está aplicado a una tarea importante que es la destrucción de lo sórdido y lo putrefacto; a nosotros como pueblo nos toca construir lo que viene, que deberá ser distinto a lo que hay. Si después de destruidas las bandas nos limitamos a celebrar la acción policial y a jalarle bolas a la ministra que ordenó el entrompe, en la Cota y los demás territorios volverán a surgir estructuras iguales o peores que las actuales.

3

El Gobierno exterminará las bandas, es su misión de esta hora. La nuestra (el pueblo organizado y conciente) es construir en esos territorios una comunidad distinta, donde los chamos tengan otras opciones y no se dejen captar por seudohéroes, llámense pranes, dirigentes escuálidos, o algo peor: dirigentes chavistas que se enriquecen y encumbran utilizando la memoria del comandante como trampolín.

4

NO he dicho: "La gente de la Cota y La Vega tiene que vivir de otra forma". No, mamagüevo: somos nosotros, que bastante güevonada decimos y escribimos en estas páginas y redes para que nos aplaudan, los responsables de concretar en la piel del país esas ideas que se nos dan tan bonitas en la charla.

5

La franja que interconecta las alturas de la Cota 905, La Vega y Caricuao son de una amplitud y una belleza conmovedoras, a pesar de la depredación física y social de siglos. Tierra apta para la agricultura, para meterle músculo y piel práctica al esqueleto del socialismo.

6

Circulan en redes, de teléfono en teléfono, videos y fotografías de cadáveres, carajos despedazados por la metralla y por su propia dinámica autodestructiva. Hay una en particular, quizá la más fea e impresionante, la del cuerpo del que, se dice, son los restos del Vampi, con los sesos sirviéndole de almohada y la moto por allá atrás: quita los cadáveres, quita la moto y quita a los pacos, y pon a trabajar la capacidad de soñar y de diseñar. Maldita sea: en ese entorno maravilloso que se ve alrededor debería estarse produciendo toda la papa, la cebolla y el cebollín que unos pobres señores esclavizados nos traen desde los páramos merideños, a 800 kilómetros de distancia, por nuestra ridícula, mamagüeva, sucia, sifrina, escuálida y capitalista forma de entender lo citadino y la producción de alimentos.

 7

¿No estábamos hablando en enero de las Ciudades Comunales? En qué momento torcimos el rumbo energético de la Revolución y volvimos a creer que lo más importante es el ritual burgués y comemierda de la elección de nuevos funcionarios? Peor: ¿en qué momento nos dejamos convencer de que una Ciudad Comunal es una ciudad capitalista mejorada y perfeccionada, y no el ejercicio histórico de levantar una construcción distinta?

8

Matar a unos imbéciles con armas no será la victoria. La victoria o derrota será lo que hagamos o dejemos de hacer después, no para remendar el tejido social de la Cota, La Vega y alrededores, sino para confeccionar y poner a andar a otro distinto.