sábado, 4 de julio de 2026

Anotaciones mentales rumbo a otra Venezuela




1) Este país no podrá ser el mismo después del año 2026.

2) No es nueva esa perspectiva ni nuevo ese anhelo: nos la pasamos diciendo que hay que cambiar y transformar al mundo. Se supone, o muchos suponemos, que una Revolución consiste precisamente en desajustarlo, descolocarlo, recomponerlo todo. La guerra nos ha desajustado como República; la naturaleza nos ha descolocado como territorio, otra vez. Toca ahora recomponer (nos). Este es el momento de decidir bajo qué criterios éticos y técnicos se hará esa reconstrucción.

3) Se supone, o algunos suponemos, que la actual situación de calamidad, presión extrema y profundización de toda contradicción es un momento propicio para irse al fondo del proyecto histórico que hemos olvidado, postergado o desviado. No hay que seguir insistiendo en mejorar el capitalismo, hay que abandonarlo o al menos empezar a demolerlo.

4) Es obvio que el enemigo está empujando dramáticamente a la República en sentido contrario: no Revolución, sí capitulación y entrega.

5) Mientras la República (y el Estado, y el Gobierno) se precipitan por ese barranco, los fragmentos de la fracción del pueblo que se sabe continuador de una corriente histórico-social disruptora del capitalismo y de todo colonialismo, tenemos la misión de mantener viva la brasa de la Revolución. ¿Ahora, cuando muchos ven señales de mutis y de retroceso? Sí, justamente ahora.

5a) El chavismo y la Revolución conservan ciertas sustancias adherentes que permiten decir que tiene todavía el control del Estado. Pero el chavismo y la Revolución no son un Estado ni un Gobierno, son una entidad cuya potencia y cuya sustancia reside en el pueblo. Pudieran derrocar al Gobierno, pero no acabar con el impulso revolucionario que está sembrado en el ser venezolano.

6) Estas cosas hay que decirlas precisamente ahora, cuando sobrevive la sensación de que perdimos muchas cosas que habíamos superado, y cuando arrecian los movimientos dirigidos a defenestrar al chavismo, a sacarlo del poder y de las instituciones.

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Paréntesis 1: los jóvenes formados para la revolución en estos 25 años parecen creer que la revolución y el socialismo consisten en lograr que las estructuras capitalistas funcionen bien. He oído a jóvenes pichones de revolucionario asegurar que China es comunista y que Austria y Suecia son modelos de socialismo porque en esos países ganaron partidos de izquierda. Eso es una señal de alerta más grave que el pitico ese de los teléfonos que informó que iba a temblar poco antes de que temblara. Del terremoto de la mediocridad y la ignorancia sí no se salva nadie.

Paréntesis 2: el modelo chino no nos sirve por la misma razón por la que no nos sirven el modelo europeo ni norteamericano: papi, no somos chinos ni europeos ni gringos. Aunque culturalmente estamos moldeados por gringos y europeos, somos estructuralmente y originalmente caribeños, amazónicos, andinos y afro. En esos universos culturales y espirituales debemos abrevar para obtener el nutriente histórico rumbo a la otra Venezuela.

Paréntesis 3: lo esencial del chavismo en proceso de reacomodo o de dislocación sigue vivo en varios territorios o estructuras: en la gente afecta al Gobierno Bolivariano, en los movimientos sociales y revolucionarios pre-chavistas, y en una inmensa masa a la que no le estamos parando bolas: gente que es chavista y no lo sabe o no lo cree. gente que se declara antichavistas e incluso "de derecha", pero cuando escarbas en su forma de vida, en su ética y su conducta, resulta que son expresión de lo más prístino y hermoso del chavismo.

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7) No deberíamos esperar otro coñazo, otra tragedia, otra lección planetaria y tectónica, para entender de una maldita vez que es necesario, preciso, urgente y crucial levantar un modelo de poblado distinto a la ciudad industrial capitalista. Vivir en grandes edificios no nos convierte en un país cosmopolita ni moderno ni desarrollado sino en una caricatura ridícula de las ciudades norteamericanas, nos convierte en seres que se enorgullecen de vivir en cajones de concreto que son una sentencia de muerte.

7a) La destrucción de edificios y ciudades en Venezuela es idéntica a la destrucción de cualquier otra ciudad producto de la arrogancia capitalista. Hace 5 años se cayó por sus cojones un edificio en Miami. El edificio no lo hizo el chavismo y no hubo un terremoto de 7.5 grados que lo desmamagüevara en segundos: el edificio se cayó porque los edificios capitalistas se van a caer todos, más temprano o más tarde. Ni los edificios de la Gran Misión Vivienda ni los que hicieron las constructoras antes de este siglo son socialistas, son capitalistas como todos los edificios del mundo y por eso se cayeron . En ese edificio mayamero hubo 98 muertos. Proporcionalmente, si se hubieran caído mil edificios hubiese habido cerca de 100 mil muertos. Pero no estaba Delcy Rodríguez ahí para culparla de la mortandad; de resto, todo igualito: hemos copiado al pelo la receta de una tragedia al peor estilo capitalista. Imitar al capitalismo nos convierte en seres que preferimos vivir esperando la inevitable desgracia, por asco o por vergüenza a una vida digna, solo porque hace 100 años los gringos nos ordenaron dejar de ser rurales y convertirnos a la fuerza en citadinos, en caricaturas de neoyorkinos.

8) Caracas era hasta hace más o menos un siglo un valle fresco y de entorno amable, de ríos claritos y cantarinos. El capitalismo nos convenció de que lo civilizado y lo de avanzada era secuestrar a millones de personas en ese valle, ponerlos a cagarse masivamente en los ríos cantarinos y claritos en los que antes bebíamos agua, y preferir ser esclavos condenados en un cerro que campesinos apegados a la tierra y al trabajo productivo. La Guaira era o pudo ser un maravilloso territorio de pescadores pero el capitalismo lo convirtió en el barrio más frágil y más incongruente de Caracas.

9) No hay lógica comunera que prospere si nos negamos a abandonar la lógica de la ciudad que los gringos nos ordenaron construir. No hay Misión Vivienda que prospere si no entendemos que el cemento, la cabilla y el asfalto son un boleto directo a la tragedia, y si seguimos teniéndole asco, miedo o penita a la construcción con tierra, madera, bambú.

9a) Problema con el punto 9: cómo coño vas a hacer que florezca una idea de ese calibre si eso no le llena los bolsillos a ningún empresario o político.

 10) Nuestra misión más seria en las semanas, meses y años que vienen debería ser decirles a los niños de Caracas (y de su barrio más grande, La Guaira) que la culpa del trauma espantoso que están viviendo fue nuestro enorme culillo a hacer una Revolución anticapitalista de verdad, y que su formación de ahora en adelante incluirá técnicas constructivas ancestrales, estudio de materiales nobles, siembra de especies alimenticias y medicinales, aprendizaje de la electricidad, la carpintería, la albañilería, la herrería y toda disciplina útil para el trabajo y para la vida. Es bastante probable que, en lugar de eso, nos apliquemos a decirles a los muchachos que toca reconstruir la ciudad tal como estaba, con los mismos materiales y la misma filosofía de la competencia y la basura empresarial, y cuando en unos meses venga el consabido rebaño de arquitectos e ingenieros sifrinos y mamagüevos, probablemente gringos, a hacerse ricos con sus diseños chiquiluquis y gentrificadores, entonces ahora sí se estará labrando nuestra derrota secular más ignominiosa y habrán triunfado los hijos de la grandísima puta maricorinistas y proyanquis, empresarios y profesionales coños de su madre de todos los gremios; habrán triunfado los gurúes del capital, los corruptos de todos los bandos, tendencias y colores, los sucios mercaderes de la espiritualidad convertida en religiones, habrán triunfado los estafadores evangélicos y sus marioneteros sionistas, los católicos y sus marioneteros pedófilos, habrán triunfado los malditos seudorrevolucionarios que nunca renunciaron a sus riquezas, habrán triunfado los hijos de puta fabricantes de canciones y de culturas putrefactas, habrán triunfado todos esos coños de sus respectivas madres de uniforme o bata blanca o cuello blanco, y entonces los güevones y los justos tendremos que ver en quién inculcamos el germen de la rebelión otra vez, a ver si mantenemos viva la llama de la revolución verdadera, que tendrán que hacer las generaciones que vienen porque las actuales siguen o seguimos aferradas a tanta basura capitalista disfrazada de socialismo.


lunes, 29 de junio de 2026

El dolor y la rabia; la razón y la conspiración



A una inmensa cantidad de personas el dolor humano nos provoca automáticamente más dolor, y también un sentimiento y un impulso primario llamado afán de solidaridad. Otras personas, corporaciones y laboratorios políticos logran bloquear esa pulsión biológica y natural de la especie y se aplican conscientemente a asuntos que van desde la frivolidad hasta la crueldad y la perversión.

En esta Venezuela estremecida física, política y espiritualmente hay ahora mismo personas trabajando, labrando, tallando, esculpiendo un dispositivo de guerra sucia para hacerlo definitivo y concluyente: la acción propagandística que pretende debilitar aun más al gobierno venezolano y a sus instituciones, con el objeto de lograr su colapso o su definitivo derrocamiento. La misión paralela o complementaria a esta sería la liquidación, destrucción y prohibición o proscripción del chavismo como factor político.
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Vamos con el dispositivo actual: en un momento de altísima tensión y confusión, que hace salivar a estrategas y a sicópatas por igual con escenarios propicios para una jugada política dentro de la teoría del caos. La rabia y desesperación, reacciones a flor de piel en un país adolorido, están siendo explotadas masivamente por diversos laboratorios mediáticos, basados en manejo de redes sociales, a partir de procedimientos falaces dirigidos a un colectivo sometido a situaciones de extremo dolor.

Usted detesta al gobierno y al chavismo; el manipulador estándar está aprovechando que en su momento de rabia, dolor y confusión, cualquier cosa que lo afecte o perturbe lo conecte con su odio anti-gobierno y anti-chavista. Y los espectadores que también detestan al chavismo y al gobierno le dan automáticamente la razón en todo al que grita, insulta o golpea a todo lo que huela a gobierno y a chavismo. Una persona adolorida es convertida así por los laboratorios mediáticos en un vehículo y en un instrumento de alta efectividad: como nadie puede o debería confrontar a una persona desinformada o no informada en medio de su dolor, es relativamente fácil confundir ese derecho a ser tratado con comprensión a el derecho a tener la razón en todo.

  • Hemos visto cómo las instrucciones o casi ruegos de las autoridades para que las personas no acudan masivamente a las zonas de desastre se difunden como medidas tiránicas para impedir que la gente no ayude a la gente;
  • Hemos visto cómo una situación aislada se pretende difundir como si fueran la norma: si un funcionario o militante chavista comete un error, los laboratorios basura lo muestran como "prueba" de que todo lo que hacen el pueblo y el gobierno en Venezuela son errores;
  • Hemos presenciado la insólita práctica que pretende imponerle a todo el mundo, e incluso a la gente que vive en La Guaira, unas piezas desinformadoras sobre lo que ocurre en La Guaira. Desde España y desde Miami se le dice a la gente que está en La Guaira lo que está ocurriendo en La Guaira. Estas jugadas prosperan por la sencilla razón de que muchas personas decidieron (y prefieren) dejarse engañar;
  • Hemos visto imágenes de funcionarios cargando aparatos electrodomésticos y la mediática desatada se ha encargado de "informar" que esa sola imagen es una prueba de que los organismos venezolanos de seguridad están saqueando en lugar de ayudar;
  • Hemos visto cómo se intenta desaparecer de los espacios informativos nacionales e internacionales (sobre todo de los internacionales) la acción de gobierno e instituciones, y darle visibilidad solo a la acción de las brigadas internacionales;
  • Hemos visto imágenes de personas enfrentando o insultando a efectivos policiales y militares, solo porque están ahí, y a esa situación se le presenta como un enfrentamiento permanente entre pueblo y gobierno;
  • Hemos visto cómo se pretende darle más veracidad y relevancia a los videos difundidos en redes sociales que a los protocolos internacionales para situaciones de catástrofe.

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Los errores que cometen los órganos de rescate, defensa y seguridad en este momento crítico son los mismos que cometen todos los órganos de rescate, defensa y seguridad en todas partes del mundo cuando se presenta una situación desmesurada y de proporciones gigantescas. Los jefes de la campaña antivenezolana lo saben, y se aprovechan de las muchas fisuras y fragilidades actuales para imponer un discurso.

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No es la primera vez que el chavismo en funciones de gobierno enfrenta un ataque cognitivo masivo y planificado para el asesinato de la verdad y el linchamiento moral (y después físico) de todo lo que sea o parezca obra de la Revolución venezolana, que aunque golpeada, sigue viva y alerta. Desde el mismo momento en que el comandante Chávez comenzó a hacer campaña electoral se activó el laboratorio de destrucción de la verdad, y esa maquinaria fabricante de mentiras no ha parado. Lo que la basura racista que quiere gobernar a Venezuela llama "la sociedad civil" y "la clase pensante" ha efectuado, por manipulación o por ignorancia, movimientos y campañas tan feroces como esta durante 27 años.

Lo que hace más perversa y sucia a la campaña actual es que está jugando con el dolor y la desesperación de millones de venezolanos.

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Asesinar y eliminar al chavismo es algo inviable, porque el chavismo no es una gestión de gobierno sino una corriente histórico-social con raíces en el pueblo y resortes activos en varios millones de personas. Pero la derecha acicateada por la locura trumpista seguirá intentando esa masacre con estocada final, y nosotros seguiremos resistiendo.

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El gobierno y la tendencia política sobre la cual se cimienta ha recibido golpes devastadores, pero sigue admnistrando y manteniendo en funcionamiento al Estado. El discurso insultante, y además falso, que sostiene que acá todo lo decide y motoriza Estados Unidos, es solamente eso: una falsedad y un insulto fácilmente desmontables.
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Las facciones que quieren acceder al control del aparato estatal están preparando para ya mismo, para los próximos días u horas, la irrupción en escena de una basura comemierda que nada tiene que aportarle al país en este momento (y en realidad en ningún otro momento): la señora Machado, que está en campaña electoral desde hace varios años, vendrá a mostrarse y a hacer algún show. Como en situaciones de desesperación hay quienes se arrojan en brazos de quien sea, en busca de consuelo o de alguna forma de apoyo sicológico, veremos escenas teatrales cuyo discurso de fondo dirá: "llegó la que va a salvar a Venezuela".

No es una profecía, cualquiera puede detectar los movimientos que dirigen las jugadas de laboratorio en esa dirección.

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Capítulo especialísimo para otra facción que también sueña con el poder, o con la posibilidad de destruir al actual gobierno pero desde una zona que ellos quieren llamar "la izquierda": desde los que pretenden encontrar en filósofos europeos del siglo XVIII la explicación a la Venezuela del siglo XXI, hasta los ex chavistas aspirantes a la presidencia. Es una delicia ver cómo se aferran a expresiones y argumentos idénticos a los fabricados en Miami para atacar al gobierno de Venezuela y buscar alguna grieta donde ponerse para que los vean y los oigan. Gente que conspiró contra Chávez, contra Nicolás y contra Delcy, con la esperanza de encontrar alguna fuerza que se los lleve por un desagüe que diga: "nunca me contaminé, nunca me equivoqué", cuando en realidad solo dice: "nunca entendí que la única revolución posible es la que ocurre en el territorio, no en los libros, y es bien difícil".

jueves, 21 de mayo de 2026

Manifiestos y proclamas por Venezuela, por el pueblo venezolano y por la Revolución

La seguidilla de actos, declaraciones y anuncios insultantes de la entidad criminal que gobierna Estados Unidos ha propiciado varios efectos en la Venezuela bolivariana. Algunos de esos efectos eran de esperarse (y de hecho los esperábamos hace tiempo), como por ejemplo el despertar de un germen que se creía extinguido o amansado a plomo desde el 3 de enero de 2026. Ese germen, llamado índole rebelde, no podía ni puede esperar más tiempo inactivo en su lugar de estacionamiento o de reposo, mientras el enemigo del pueblo venezolano se llena la boca decretando que es el dueño de nuestro país y que, además, debemos estar agradecidos por eso.

Se cocina, no por una sino por varias vías y núcleos de actividad política, organizativa y popular, una serie de proclamas o manifiestos que, de juntarse en un solo documento y refrendarse en Cabildo Abierto o en Asamblea de Ciudadanas y Ciudadanos, su contenido y propuestas tendrían carácter vinculante (artículo 70 de la CRBV). A estas alturas no es necesario ni siquiera recordar que la soberanía reside en el pueblo y no en el Gobierno. Ese manifiesto tendría su foco y su sustrato primordial en la urgente necesidad de reafirmar, invocar y asumir con todas las consecuencias el carácter antiimperialista de la Revolución Bolivariana. 

El Gobierno Bolivariano no está en situación ni en condiciones de declararle la guerra a Estados Unidos, y quizá tampoco de impedir alguno de los repugnantes actos con facha administrativa que lesionan nuestra soberanía. El oligofrénico que despacha en la Casa Blanca ha dicho que quiere 
convertir a Venezuela en el estado número 51 de Estados Unidos, y eso no es lo más grave ni lo más insultante que ha dicho o hecho desde el 3 de enero. La respuesta del Gobierno de Venezuela ha sido todo lo cautelosa que se puede esperar de un equipo que ha sido directamente amenazado de muerte.

Individualmente, y por razones primeramente éticas, los ciudadanos y ciudadanas tampoco estamos en condiciones de solicitarle a la presidenta y al alto gobierno que se inmole en masa y que entregue la vida; la existencia de un equipo de gobierno, el Alto Mando de la Revolución, es el último o penúltimo reducto que le queda a la República y al Estado. Nada haría el gobierno de Venezuela con lanzarse a una guerra que sería un suicidio, pues estar vivo es un requisito fundamental para seguir luchando. Ha dicho Luis Britto García que nadie ha conseguido nada rindiéndose. Habría que recordarle que suicidándose tampoco ha logrado nada ninguna persona o entidad.

Pero el pueblo bolivariano sí está en condiciones de declarar y recordar que nuestra guerra con el imperio no ha terminado, y que sí hay en el país métodos para activar formas de resistencia. No en contra del Gobierno de Venezuela, que no es el enemigo, pero sí al margen de sus actuales limitaciones.

Más allá de los gestos individuales o grupales, que han sido hasta ahora puramente declarativos, y del hecho de fijar posición en redes sociales o en eventos más o menos domésticos, la Venezuela en rebelión está despertando con una contundencia que recuerda el momento del chavismo como fenómeno aluvional, de la calle y del campo. Al parecer todavía ese movimiento no es perceptible en los canales regulares (incluyendo las redes sociales) pero sí en los circuitos y territorios donde el pueblo organizado entendió y activó el principio rector de la corriente histórico-social llamada chavismo.

Ya germinó, ya levanta sus ramas y follaje. En los próximos días saldrán a la luz comunicados, manifiestos y proclamas que, a pesar de su carácter rompedor de esquemas, no constituyen una afrenta al Gobierno Bolivariano sino una expresión de un pueblo que sí puede responderle al que ha venido a humillar