domingo, 2 de agosto de 2026

La soberanía, la enfermedad y la rebelión de los cuerpos enfermos

Leí hace rato un documento llamado "Declaración de Maracay", hecho público el 28 de julio. Lo firma un grupo de personas que se presentan como "dirigentes y referentes del chavismo". Consta de una introducción y tres puntos centrales, médula o estandarte de la declaración.

Al leer el primero de esos tres puntos o ítems, como venezolano que sigue abrazado al anhelo de una Revolución uno se siente identificado con su denuncia y con su espíritu. Es una protesta y una mención clara y directa de la desgracia que significa vivir entre la espada y la pared, reos de un sicópata criminal que nos ganó una batalla decisiva y ahora tiene el control de buena parte de nuestros recursos y de algunos actos inherentes a las decisiones de la República.

El tercer ítem o elemento integrante de la declaración también contiene un llamado que no es solo pertinente sino además necesario: convoca a la activación o aceleración de los mecanismos asamblearios, participativos y protagónicos según la Constitución, que le den forma, músculo y movimiento a una amplia dinámica popular, organizativa. Tal vez tengo una reserva: ese fuerte llamado se centra específicamente en "fomentar una corriente orgánica de opinión". Pudiera uno decir, de mala fe, que visto ese párrafo la cosa consiste solo en una invitación a hablar (a seguir hablando).

Del segundo ítem solo diré que no me gusta el ligero tufito a campaña electoral que destila semejante mondongo discursivo. No es que los ex ministros firmantes no tengan derecho a encampañarse; si hay tanto vergajo haciendo lo mismo no se le puede escamotear a nadie el mismo derecho. Solo que ese segundo punto desentona. No lo voy a reproducir aquí, búsquenlo y léanlo.

En general el documento es un gesto importante. Tal vez lo que más me gusta de esa pieza es que por fin un grupo de chavistas-no psuvistas salta al ruedo a decir claramente lo que resulta obvio, sin caer en el trámite de tanto desubicado que quiere culpar a Delcy Rodríguez de una situación de la que es víctima.

Creo que para el chavismo la necesidad del momento no es afiliarse a ese documento ni ponerse a la orden de las convocatorias que hagan esos dirigentes (y referentes) sino multiplicar la discusión de esos gravísimos temas en tantos manifiestos y declaraciones como sea posible.

Sobre ese doloroso asunto de la soberanía y la humillación y la cosa, van algunos comentarios.

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El chavismo es esencialmente antiimperialista. Por principios, por definición y porque no es posible diseñar o tan siquiera soñar otro mundo si no confrontamos al principal hegemón, dueño perturbado y perturbador del actual mecanismo de dominación del planeta. Somos expresión y continuación de una corriente histórica (no como partido ni como opción electoral, sino como chispazo y combustible de un cambio histórico) en la medida en que decidimos enfrentar al capitalismo y en particular al principal foco de infección que amenaza con destruir a la especie humana, esa llaga que llaman Estados Unidos. Por mucho que truenen las voces fatalistas a las que les gusta rematar cualquier reflexión sentenciado que "esto se acabó", es importante reconfirmar que no hemos renunciado a ese camino, que la Revolución no claudica. Los gobiernos y los ejércitos pueden rendirse y amoldarse a las consecuencias de las derrotas militares, pero los pueblos en rebelión no se rinden. Allá los que todavía no entienden la diferencia entre Gobierno y Revolución.

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Somos un cuerpo destruido por un siglo y pico de capitalismo industrial. Nuestro cuerpo enfermo (hablo de la sociedad venezolana y de la latinoamericana, dentro de la que existimos nosotros, los chavistas) tiene la misión de asumirlo y entenderlo después de 100 años de sujeción humillante y dolorosa a nuestros verdugos. Esa enfermedad o destrucción se expresa de varias formas. Por ejemplo, en nuestra terrible adicción a lo que nos hace daño. Nuestras prácticas productivas o parasitarias, las formas de funcionar, de pensar e incluso de "ser", son copias o imposiciones made in USA. Biológica o genéticamente somos una construcción formidable de pueblos ancestrales de acá, mezclados con afro y español, pero culturalmente somos remedos norteamericanos y la alienación se nos nota en el cada día: en lo que comemos, en nuestra vestimenta, en los entretenimientos y referencias primordiales: el bluyín sigue siendo la prenda de vestir más popular, la comida chatarra con la que tropezamos en todas partes, la música que consumimos con furor.

He estado a punto de redifundir en las redes unas declaraciones en video de un sujeto, camarada al parecer, que habla de la necesidad de recuperar la soberanía que nos robó Estados Unidos. Al final no difundí nada porque ese sujeto llevaba una franela en la que relampagueaba la marca Nike. Llevaba también una cachucha, que si bien llevaba el logo de los Tiburones de La Guaira no borra en lo absoluto el origen de esa otra prenda, de amplia aceptación entre nosotros. El beisbol, ustedes saben, el "deporte nacional" que inventaron los socialistas allá en el Capanaparo.

Vengan de a 200 y me dicen que la culpa de esa entrega dócil y rastrera a la cultura gringa, que no es caso aislado sino masivo en todo el país, la tiene Delcy Rodríguez. Vengan y me dicen que las hamburguesas y perros calientes, que el trap y el reguetón, que la maña de decir "vamos a encontrarnos frente al Macdónal de la Urdaneta" son fenómenos que se instalaron aquí después del 3 de enero. Anda, échale bolas.

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Como se ha dicho, existe una pequeña oleada de declarantes que quieren acusar a Delcy Rodríguez de ser una aliada incondicional de gringos y sionistas. Gente que llama a "levantarse" contra esa fantástica asociación. A alguno lo he oído nombrar al artefacto épico por antonomasia del siglo XX: el fusil. Dénme un fusil, me voy pa la montaña y acabo con esta mielda. Supongo que la secuencia de su película mental es esta: 1) me alzo en armas, derroco a Delcy Rodríguez y tomo el poder. 2) Le declaro la guerra Estados Unidos y a todo el que se me oponga. 3) Le exijo a Estados Unidos que me devuelva a Nicolás y que me compre todo el petróleo para poder sostenerme, así estemos en guerra. 4) Trump, en presencia de semejante chorrerón de valentía y de testosterona, se va en mierda, entra en pánico y le declara al mundo: "la pinga, compañero, vámonos de Venezuela, devolvámosle a su presidente y concedámosle todo lo que quiera, porque esa gente que tomó el poder es muy arrecha y nos puede joder".

Después de eso te despiertas y regresas a Facebook a hacer insultar al pedófilo, porque, total, si ese bicho decide mandar otra vez la maquinaria de guerra a Venezuela no te va a buscar a ti sino a Delcy Rodríguez.

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Urge un frente de defensa de la soberanía, de permanente difusión del repudio que sentimos al ver pasear por nuestra patria al enemigo, después de un cuarto de siglo de haber ejecutado el gesto de sacarlo de aquí (no solo lo sacamos sino que lo pusimos a financiarnos la Revolución). Urge una manifestación dura y permanente de los ciudadanos que manifestamos nuestro rechazo al retorno de prácticas y mecanismos de control por parte de la mayor potencia del planeta. Urge entender que esas acciones no se resolverán desde el Gobierno sino desde las fuerzas primordiales que mueven la historia, y que residen en nosotros.

¿Y quiénes somos nosotros? Tristemente, ni siquiera eso lo hemos discutido suficientemente. Contentémonos con recordar o enterarnos de que somos aquellos cuerpos enfermos que, incluso en nuestra destrucción, decidimos rebelarnos.

sábado, 4 de julio de 2026

Anotaciones mentales rumbo a otra Venezuela




1) Este país no podrá ser el mismo después del año 2026.

2) No es nueva esa perspectiva ni nuevo ese anhelo: nos la pasamos diciendo que hay que cambiar y transformar al mundo. Se supone, o muchos suponemos, que una Revolución consiste precisamente en desajustarlo, descolocarlo, recomponerlo todo. La guerra nos ha desajustado como República; la naturaleza nos ha descolocado como territorio, otra vez. Toca ahora recomponer (nos). Este es el momento de decidir bajo qué criterios éticos y técnicos se hará esa reconstrucción.

3) Se supone, o algunos suponemos, que la actual situación de calamidad, presión extrema y profundización de toda contradicción es un momento propicio para irse al fondo del proyecto histórico que hemos olvidado, postergado o desviado. No hay que seguir insistiendo en mejorar el capitalismo, hay que abandonarlo o al menos empezar a demolerlo.

4) Es obvio que el enemigo está empujando dramáticamente a la República en sentido contrario: no Revolución, sí capitulación y entrega.

5) Mientras la República (y el Estado, y el Gobierno) se precipitan por ese barranco, los fragmentos de la fracción del pueblo que se sabe continuador de una corriente histórico-social disruptora del capitalismo y de todo colonialismo, tenemos la misión de mantener viva la brasa de la Revolución. ¿Ahora, cuando muchos ven señales de mutis y de retroceso? Sí, justamente ahora.

5a) El chavismo y la Revolución conservan ciertas sustancias adherentes que permiten decir que tiene todavía el control del Estado. Pero el chavismo y la Revolución no son un Estado ni un Gobierno, son una entidad cuya potencia y cuya sustancia reside en el pueblo. Pudieran derrocar al Gobierno, pero no acabar con el impulso revolucionario que está sembrado en el ser venezolano.

6) Estas cosas hay que decirlas precisamente ahora, cuando sobrevive la sensación de que perdimos muchas cosas que habíamos superado, y cuando arrecian los movimientos dirigidos a defenestrar al chavismo, a sacarlo del poder y de las instituciones.

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Paréntesis 1: los jóvenes formados para la revolución en estos 25 años parecen creer que la revolución y el socialismo consisten en lograr que las estructuras capitalistas funcionen bien. He oído a jóvenes pichones de revolucionario asegurar que China es comunista y que Austria y Suecia son modelos de socialismo porque en esos países ganaron partidos de izquierda. Eso es una señal de alerta más grave que el pitico ese de los teléfonos que informó que iba a temblar poco antes de que temblara. Del terremoto de la mediocridad y la ignorancia sí no se salva nadie.

Paréntesis 2: el modelo chino no nos sirve por la misma razón por la que no nos sirven el modelo europeo ni norteamericano: papi, no somos chinos ni europeos ni gringos. Aunque culturalmente estamos moldeados por gringos y europeos, somos estructuralmente y originalmente caribeños, amazónicos, andinos y afro. En esos universos culturales y espirituales debemos abrevar para obtener el nutriente histórico rumbo a la otra Venezuela.

Paréntesis 3: lo esencial del chavismo en proceso de reacomodo o de dislocación sigue vivo en varios territorios o estructuras: en la gente afecta al Gobierno Bolivariano, en los movimientos sociales y revolucionarios pre-chavistas, y en una inmensa masa a la que no le estamos parando bolas: gente que es chavista y no lo sabe o no lo cree. gente que se declara antichavistas e incluso "de derecha", pero cuando escarbas en su forma de vida, en su ética y su conducta, resulta que son expresión de lo más prístino y hermoso del chavismo.

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7) No deberíamos esperar otro coñazo, otra tragedia, otra lección planetaria y tectónica, para entender de una maldita vez que es necesario, preciso, urgente y crucial levantar un modelo de poblado distinto a la ciudad industrial capitalista. Vivir en grandes edificios no nos convierte en un país cosmopolita ni moderno ni desarrollado sino en una caricatura ridícula de las ciudades norteamericanas, nos convierte en seres que se enorgullecen de vivir en cajones de concreto que son una sentencia de muerte.

7a) La destrucción de edificios y ciudades en Venezuela es idéntica a la destrucción de cualquier otra ciudad producto de la arrogancia capitalista. Hace 5 años se cayó por sus cojones un edificio en Miami. El edificio no lo hizo el chavismo y no hubo un terremoto de 7.5 grados que lo desmamagüevara en segundos: el edificio se cayó porque los edificios capitalistas se van a caer todos, más temprano o más tarde. Ni los edificios de la Gran Misión Vivienda ni los que hicieron las constructoras antes de este siglo son socialistas, son capitalistas como todos los edificios del mundo y por eso se cayeron . En ese edificio mayamero hubo 98 muertos. Proporcionalmente, si se hubieran caído mil edificios hubiese habido cerca de 100 mil muertos. Pero no estaba Delcy Rodríguez ahí para culparla de la mortandad; de resto, todo igualito: hemos copiado al pelo la receta de una tragedia al peor estilo capitalista. Imitar al capitalismo nos convierte en seres que preferimos vivir esperando la inevitable desgracia, por asco o por vergüenza a una vida digna, solo porque hace 100 años los gringos nos ordenaron dejar de ser rurales y convertirnos a la fuerza en citadinos, en caricaturas de neoyorkinos.

8) Caracas era hasta hace más o menos un siglo un valle fresco y de entorno amable, de ríos claritos y cantarinos. El capitalismo nos convenció de que lo civilizado y lo de avanzada era secuestrar a millones de personas en ese valle, ponerlos a cagarse masivamente en los ríos cantarinos y claritos en los que antes bebíamos agua, y preferir ser esclavos condenados en un cerro que campesinos apegados a la tierra y al trabajo productivo. La Guaira era o pudo ser un maravilloso territorio de pescadores pero el capitalismo lo convirtió en el barrio más frágil y más incongruente de Caracas.

9) No hay lógica comunera que prospere si nos negamos a abandonar la lógica de la ciudad que los gringos nos ordenaron construir. No hay Misión Vivienda que prospere si no entendemos que el cemento, la cabilla y el asfalto son un boleto directo a la tragedia, y si seguimos teniéndole asco, miedo o penita a la construcción con tierra, madera, bambú.

9a) Problema con el punto 9: cómo coño vas a hacer que florezca una idea de ese calibre si eso no le llena los bolsillos a ningún empresario o político.

 10) Nuestra misión más seria en las semanas, meses y años que vienen debería ser decirles a los niños de Caracas (y de su barrio más grande, La Guaira) que la culpa del trauma espantoso que están viviendo fue nuestro enorme culillo a hacer una Revolución anticapitalista de verdad, y que su formación de ahora en adelante incluirá técnicas constructivas ancestrales, estudio de materiales nobles, siembra de especies alimenticias y medicinales, aprendizaje de la electricidad, la carpintería, la albañilería, la herrería y toda disciplina útil para el trabajo y para la vida. Es bastante probable que, en lugar de eso, nos apliquemos a decirles a los muchachos que toca reconstruir la ciudad tal como estaba, con los mismos materiales y la misma filosofía de la competencia y la basura empresarial, y cuando en unos meses venga el consabido rebaño de arquitectos e ingenieros sifrinos y mamagüevos, probablemente gringos, a hacerse ricos con sus diseños chiquiluquis y gentrificadores, entonces ahora sí se estará labrando nuestra derrota secular más ignominiosa y habrán triunfado los hijos de la grandísima puta maricorinistas y proyanquis, empresarios y profesionales coños de su madre de todos los gremios; habrán triunfado los gurúes del capital, los corruptos de todos los bandos, tendencias y colores, los sucios mercaderes de la espiritualidad convertida en religiones, habrán triunfado los estafadores evangélicos y sus marioneteros sionistas, los católicos y sus marioneteros pedófilos, habrán triunfado los malditos seudorrevolucionarios que nunca renunciaron a sus riquezas, habrán triunfado los hijos de puta fabricantes de canciones y de culturas putrefactas, habrán triunfado todos esos coños de sus respectivas madres de uniforme o bata blanca o cuello blanco, y entonces los güevones y los justos tendremos que ver en quién inculcamos el germen de la rebelión otra vez, a ver si mantenemos viva la llama de la revolución verdadera, que tendrán que hacer las generaciones que vienen porque las actuales siguen o seguimos aferradas a tanta basura capitalista disfrazada de socialismo.


lunes, 29 de junio de 2026

El dolor y la rabia; la razón y la conspiración



A una inmensa cantidad de personas el dolor humano nos provoca automáticamente más dolor, y también un sentimiento y un impulso primario llamado afán de solidaridad. Otras personas, corporaciones y laboratorios políticos logran bloquear esa pulsión biológica y natural de la especie y se aplican conscientemente a asuntos que van desde la frivolidad hasta la crueldad y la perversión.

En esta Venezuela estremecida física, política y espiritualmente hay ahora mismo personas trabajando, labrando, tallando, esculpiendo un dispositivo de guerra sucia para hacerlo definitivo y concluyente: la acción propagandística que pretende debilitar aun más al gobierno venezolano y a sus instituciones, con el objeto de lograr su colapso o su definitivo derrocamiento. La misión paralela o complementaria a esta sería la liquidación, destrucción y prohibición o proscripción del chavismo como factor político.
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Vamos con el dispositivo actual: en un momento de altísima tensión y confusión, que hace salivar a estrategas y a sicópatas por igual con escenarios propicios para una jugada política dentro de la teoría del caos. La rabia y desesperación, reacciones a flor de piel en un país adolorido, están siendo explotadas masivamente por diversos laboratorios mediáticos, basados en manejo de redes sociales, a partir de procedimientos falaces dirigidos a un colectivo sometido a situaciones de extremo dolor.

Usted detesta al gobierno y al chavismo; el manipulador estándar está aprovechando que en su momento de rabia, dolor y confusión, cualquier cosa que lo afecte o perturbe lo conecte con su odio anti-gobierno y anti-chavista. Y los espectadores que también detestan al chavismo y al gobierno le dan automáticamente la razón en todo al que grita, insulta o golpea a todo lo que huela a gobierno y a chavismo. Una persona adolorida es convertida así por los laboratorios mediáticos en un vehículo y en un instrumento de alta efectividad: como nadie puede o debería confrontar a una persona desinformada o no informada en medio de su dolor, es relativamente fácil confundir ese derecho a ser tratado con comprensión a el derecho a tener la razón en todo.

  • Hemos visto cómo las instrucciones o casi ruegos de las autoridades para que las personas no acudan masivamente a las zonas de desastre se difunden como medidas tiránicas para impedir que la gente no ayude a la gente;
  • Hemos visto cómo una situación aislada se pretende difundir como si fueran la norma: si un funcionario o militante chavista comete un error, los laboratorios basura lo muestran como "prueba" de que todo lo que hacen el pueblo y el gobierno en Venezuela son errores;
  • Hemos presenciado la insólita práctica que pretende imponerle a todo el mundo, e incluso a la gente que vive en La Guaira, unas piezas desinformadoras sobre lo que ocurre en La Guaira. Desde España y desde Miami se le dice a la gente que está en La Guaira lo que está ocurriendo en La Guaira. Estas jugadas prosperan por la sencilla razón de que muchas personas decidieron (y prefieren) dejarse engañar;
  • Hemos visto imágenes de funcionarios cargando aparatos electrodomésticos y la mediática desatada se ha encargado de "informar" que esa sola imagen es una prueba de que los organismos venezolanos de seguridad están saqueando en lugar de ayudar;
  • Hemos visto cómo se intenta desaparecer de los espacios informativos nacionales e internacionales (sobre todo de los internacionales) la acción de gobierno e instituciones, y darle visibilidad solo a la acción de las brigadas internacionales;
  • Hemos visto imágenes de personas enfrentando o insultando a efectivos policiales y militares, solo porque están ahí, y a esa situación se le presenta como un enfrentamiento permanente entre pueblo y gobierno;
  • Hemos visto cómo se pretende darle más veracidad y relevancia a los videos difundidos en redes sociales que a los protocolos internacionales para situaciones de catástrofe.

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Los errores que cometen los órganos de rescate, defensa y seguridad en este momento crítico son los mismos que cometen todos los órganos de rescate, defensa y seguridad en todas partes del mundo cuando se presenta una situación desmesurada y de proporciones gigantescas. Los jefes de la campaña antivenezolana lo saben, y se aprovechan de las muchas fisuras y fragilidades actuales para imponer un discurso.

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No es la primera vez que el chavismo en funciones de gobierno enfrenta un ataque cognitivo masivo y planificado para el asesinato de la verdad y el linchamiento moral (y después físico) de todo lo que sea o parezca obra de la Revolución venezolana, que aunque golpeada, sigue viva y alerta. Desde el mismo momento en que el comandante Chávez comenzó a hacer campaña electoral se activó el laboratorio de destrucción de la verdad, y esa maquinaria fabricante de mentiras no ha parado. Lo que la basura racista que quiere gobernar a Venezuela llama "la sociedad civil" y "la clase pensante" ha efectuado, por manipulación o por ignorancia, movimientos y campañas tan feroces como esta durante 27 años.

Lo que hace más perversa y sucia a la campaña actual es que está jugando con el dolor y la desesperación de millones de venezolanos.

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Asesinar y eliminar al chavismo es algo inviable, porque el chavismo no es una gestión de gobierno sino una corriente histórico-social con raíces en el pueblo y resortes activos en varios millones de personas. Pero la derecha acicateada por la locura trumpista seguirá intentando esa masacre con estocada final, y nosotros seguiremos resistiendo.

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El gobierno y la tendencia política sobre la cual se cimienta ha recibido golpes devastadores, pero sigue admnistrando y manteniendo en funcionamiento al Estado. El discurso insultante, y además falso, que sostiene que acá todo lo decide y motoriza Estados Unidos, es solamente eso: una falsedad y un insulto fácilmente desmontables.
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Las facciones que quieren acceder al control del aparato estatal están preparando para ya mismo, para los próximos días u horas, la irrupción en escena de una basura comemierda que nada tiene que aportarle al país en este momento (y en realidad en ningún otro momento): la señora Machado, que está en campaña electoral desde hace varios años, vendrá a mostrarse y a hacer algún show. Como en situaciones de desesperación hay quienes se arrojan en brazos de quien sea, en busca de consuelo o de alguna forma de apoyo sicológico, veremos escenas teatrales cuyo discurso de fondo dirá: "llegó la que va a salvar a Venezuela".

No es una profecía, cualquiera puede detectar los movimientos que dirigen las jugadas de laboratorio en esa dirección.

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Capítulo especialísimo para otra facción que también sueña con el poder, o con la posibilidad de destruir al actual gobierno pero desde una zona que ellos quieren llamar "la izquierda": desde los que pretenden encontrar en filósofos europeos del siglo XVIII la explicación a la Venezuela del siglo XXI, hasta los ex chavistas aspirantes a la presidencia. Es una delicia ver cómo se aferran a expresiones y argumentos idénticos a los fabricados en Miami para atacar al gobierno de Venezuela y buscar alguna grieta donde ponerse para que los vean y los oigan. Gente que conspiró contra Chávez, contra Nicolás y contra Delcy, con la esperanza de encontrar alguna fuerza que se los lleve por un desagüe que diga: "nunca me contaminé, nunca me equivoqué", cuando en realidad solo dice: "nunca entendí que la única revolución posible es la que ocurre en el territorio, no en los libros, y es bien difícil".